Se encuentra
a 73 kilómetros de Logroño y 963 metros de altitud, en la
subcomarca del Alto Najerilla.
El término municipal, de 46 kilómetros cuadrados, aparece
delimitado por los ríos Najerilla, Brieva y Roñas, fundiéndose
sus lindes orientales en la Sierra de Castejón.
Su población, ganadera en su mayor parte, empleándose algunos
vecinos en la piscifactoría local- ha disminuido
ininterrumpidamente; eran 750 los habitantes en el año 1500, 408 en
1900,263 en 1950, 76 en 1991 y 77 en 1996 de los cuales 32 mujeres y
45 varones.
De gran interés paisajístico,
desde Brieva se puede ver la imponente belleza de la Sierra de
Cameros. Es una villa antigua que conserva en su conjunto urbano
algunas joyas arquitectónicas. De gran curiosidad es un escudo
rococó del siglo XVIII, el Palacio de Felguera y una construcción
serrana con piso volado sobre canales de madera del XV. La actividad
ganadera ha convertido algunas calles de las afueras en zona de
corraliza para las vacas.
Constan
testimonios históricos de esta villa desde el siglo X, ya que un
sacerdote de la localidad fundó en esa época un oratorio que seria
el embrión del monasterio de Valvanera. Durante la desamortización
de Mendizábal, Brieva cobijó a la imagen de la virgen de Valvanera
hasta la reapertura del monasterio.
Tuvo gran
relevancia económica y demográfica durante el esplendor de la
trashumancia. Hasta hace pocos años, algún ganadero de la zona
todavía la practicaba. Además de la ganadería (hay más de 5.000
ovejas y 400 vacas), Brieva cuenta con una piscifactoría regida por
la Comunidad Autónoma y exclusivamente dedicada a la cría de
trucha autóctona.
De su
patrimonio artístico destaca la Iglesia Parroquial de San Miguel,
una construcción del siglo XVI con una planta de dos naves
desiguales. Su retablo mayor es neoclásico y de su interior destaca
también la pila bautismal gótica y la sacristía.