Los preparativos para el día de las 7 villas de cada
año comienzan en el mes de mayo.
Dentro del Colectivo se crea una comisión compuesta
por los miembros del pueblo en el que se va a celebrar la fiesta, los
miembros del pueblo en el que se celebró el año anterior, y los miembros
del pueblo en el que se celebrará al año siguiente. A esta comisión
siempre se unen todos los demás miembros del colectivo cuya colaboración
es necesaria.
En la primera reunión se trata sobre todo de
confeccionar una lista de la compra lo más completa posible, con el
objeto de ir adelantando la adquisición de todos los artículos no
perecederos.
En las siguientes reuniones se va entrando en los
detalles de organización, como pueden ser avisar a los cocineros,
contratar orquesta, juegos infantiles, pelota, jotas, invitaciones,
reservar corderos, pedir el pan, pedir subvenciones, pedir el vino, etc.,
pero cuando verdaderamente empieza el trabajo es cuando se acerca el día
de la fiesta.
Dos semanas antes ya se comienza a ver el trabajo
realizado. Se tiene listo el local donde comerán las autoridades, mesas,
sillas, vajilla, etc.. La persona que va a realizar la exaltación tiene
ya preparada su intervención. Se tienen ya colocados los carteles con el
programa de la fiesta. Se tienen preparados los tarros y todos los
ingredientes de la caldereta. El Ayuntamiento tiene listo el pueblo para
el día de la fiesta.
La última semana y sobre todo los dos días anteriores
son los más movidos. El jueves se matan y desuellan todos los corderos.
El viernes se despedazan todas las canales de cordero,
se pelan todas las patatas (trescientos kgs.) y se prepara la leña que se
usará para la caldereta.
Y por fin llega el gran día.
Al amanecer se trocean las patatas que se pelaron el
día anterior. Se lleva toda la carne y demás ingredientes al lugar donde
los cocineros se ponen manos a la obra y todos los miembros del Colectivo
nos ponemos a su disposición para solucionar los pequeños problemas que
puedan surgir.
Comienza a llegar la gente y con la ayuda de la
megafonía de Caja Rioja el pueblo toma ambiente festivo.
A partir de este momento parece que el programa de
fiestas toma vida y que las cosas transcurren por si solas. Llegan las
autoridades, se celebra la misa, se realiza el acto de la exaltación de
las 7 Villa, se vende por la calle boletos para la rifa del cordero,
comienza el parque infantil, se reparte la caldereta, comienza la pelota o
las jotas, comienza la verbena, etc. y así todos los actos programados
van transcurriendo hasta altas horas de la mañana.
Para que todo esto que os he contado en muy pocas
líneas se produzca año tras año es necesario el trabajo y la
colaboración de muchas personas. Algunas de estas personas no tienen
vinculación con nuestros pueblos, y aun así nos prestan año tras año
su apoyo sin condiciones, muchas gracias a todos ellos.
El mayor esfuerzo se realiza en nuestros pueblo. En el
mes de julio y entre semana en la sierra no hay demasiada gente, lo que
hace el trabajo más duro si cabe.
El día de la fiesta, hay mucha gente que no pasa el
día con su familia, ya que se encuentra colaborando para que todo
funcione.
Su única recompensa es que el día de las 7 Villas las
calles de su pueblo estén llenas de gente pasándolo bien, la misma gente
que al año siguiente realizará el mismo esfuerzo sin esperar a cambio
nada más que nuestra presencia y nuestra alegría.
Gracias a Mansilla.
Gracias a Viniegra de Arriba.
Gracias a Canales.
Gracias a Viniegra de Abajo.
Gracias a Villavelayo.
Gracias a Ventrosa.
Gracias a Brieva.
Gracias, porque entre todos hacemos posible cada año
el día de las 7 Villas.
Gracias, porque vamos a continuar celebrando nuestra
fiesta durante muchos años mas.