La
naturaleza ha sido generosa con las Siete Villas. Constreñida por las
sierras de la Demanda y Urbión, poblada de parajes agrestes de inusitada
belleza, con innumerables cursos fluviales y gran riqueza cinegética y
piscícola, la comarca es un muestrario de gran riqueza paisajística y
exuberancia natural.
Otro
importante patrimonio de esta comarca de las Siete Villas es la riqueza
piscícola de sus ríos, en especial el Najerilla, que es abundante en
truchas.
Este
conjunto ecológico del Alto Najerilla, con sus bosques y hayedos merece
una especial protección.
El
Camino de Santiago riojano está históricamente ligado a la comarca del
Najerilla.
La
zona, al reunir tantos recursos, está bien dotada de servicios para el
turismo, con establecimientos de varias categorías.
La
temporada de pesca y la época estival es el momento adecuado para
recorrer la comarca.
Su
riqueza natural sólo encuentra oposición en la propia belleza de sus
pueblos. Su patrimonio artístico, muy abundante, ofrece detalles
románicos de gran valor y su arquitectura civil y popular es el señuelo
de la dura vida en la sierra, del esplendor pasado y de aquellos hijos del
lugar que un día partieron hacia América.
A
una hora de Logroño y dos horas y media de Madrid, la comarca de las
Siete Villas era la ruta natural por la que Gonzalo de Berceo viajaba
entre San Millán de la Cogolla y Santo Domingo de Silos, los dos primeros
enclaves del Camino de la Lengua
Castellana.