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A 72 kilómetros
de Logroño y 1.182 metros de altitud, en la subcomarca del Alto
Valle del Najerilla.
El término municipal, de 38,4 kilómetros cuadrados y atravesado
por el río Hormazal, es muy montuoso, con cimas señaladas: Traición,
de 1.908 metros, Rastraculo, de 1.815 metros, Las Llanadas, de 1.701
metros...
La población ha disminuido de forma notable, como en tantos otros núcleos
ganaderos de nuestra Sierra: si en el año 1830 eran 490 sus
habitantes, en 1900 el censo se había reducido a 312, a 174 en 1950
y a 25 actualmente.
A unos pocos
kilómetros de Viniegra de Abajo, bordeando el río Ormazábal. Es
de las Siete Villas la que mejor ha conservado su arquitectura
popular. Viniegra de Arriba, limítrofe con Soria, guarda todo el
encanto de los pueblos serranos de antaño. Sus casas de piedra
-algunas del medievo-, sus empinadas calles empedradas, sus corrales
en lo alto del pueblo, a cuyas puertas sestea el ganado, su fuente
de tres caños.
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Fuente de tres caños |
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Es uno de los
pocos pueblos riojanos que no ha perdido la tradición trashumante
que hace unos años practicaban casi buena parte de los ganaderos de
las Siete Villas. De ahí la existencia de cañadas que atraviesan
estos parajes.
A tres kilómetros
del núcleo urbano, en el Collado de San Miguel, se encuentra una
necrópolis romana.
Su economía
se fundamenta exclusivamente en la ganadería, con más de dos mil
cabezas de ovejas, un centenar de vacas y una treintena de yeguas.
Su término municipal es idóneo para la práctica cinegética.
La Iglesia
Parroquial de la Asunción, construida en varias fases, concentra la
riqueza patrimonial del municipio, del que destaca, sobre todo, su
arquitectura popular, con edificios de estética rústica y
sencilla, algunos de los cuales datan del siglo XVII.
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Calle con empedrado típico
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