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*HISTORIA*
DE LA EPOCA MEGALITICA A LA OCUPACION MUSULMANA
5000 a. de C. – Siglo X d. C.
En Ibiza tanto como en Mallorca y en Menorca existen vestigios de una ocupación humana en torno al año 5000 a de C. En las Pitiusas (Ibiza y Formentera)hay un poblamiento que producirá al que debemos monumentos como el de Ca Na Costa. No se ha podido demostrar que los habitantes de las Pitiusas y los del resto de las islas Baleares fueran en ese momento miembros de una misma civilización. Posteriormente en Mallorca y Menorca se habla de período talayotico (1400/1200-123 a. de C.)del cual en sus inicios hay escasas pruebas en las Pitiusas(1400-650 a. de C.), a este sigue la llegada de los fenicios (650-575 a de C.)y los púnicos(575 a. de C.- 25 d.C.). En esos momentos la diferenciaciación es mucho más clara: por un lado Mallorca y Menorca y por el otro las Pitiusas con dos civilizaciones muy diferentes la talayotica y la púnica. Incluso al llegar la época de la romanización que tendía a la uniformidad territorial Los griegos, en el siglo VIII a. C. forjaron leyendas sobre Ophiusa (isla de las serpientes). Con este nombre figura en los mapas elaborados por Estrabón y Ptolomeo, así llamaban a Formentera, quizás por esta razón los cartagineses que establecieron la ciudad de Ibiza (entonces Ibosim) no se sintieron atraídos por establecer asentamientos en Formentera. se habla de las Baleares y de las Pitiusas como dos territorios diferenciados. No obstante está completamente demostrada la relación comercial entre todas las islas teniendo los púnicos de la isla de Ibiza numerosos enclaves comerciales en la isla de Mallorca.
Tras la caída de Cartago y el desmoronamiento del Imperio Cartaginés la relación de fuerzas en el Mediterráneo Occidental se trastoca. Durante el siglo II a. C., los romanos incluirían a la que llamarían Frumentaria (tierra de trigo) en su sistema de bases y establecimientos militares, de uno de los cuales quedan vestigios en el km. 10 de la carretera que conduce a La Mola.
Tras la romanización de las islas mayores (iniciada con su ocupación el año 123 d.C., llevada a cabo con relativa rapidez, en las Pitiusas continua viva la civilización púnica. Hasta el siglo IV d.C no aparece la denominación de islas Baleares para referirse al conjunto que forman: Mallorca, Menorca, las Pitiusas e islas menores. No es hasta el año 360 en que se crea la primera demarcación con el nombre de provincia Balearica dependiente de la diocesis romana de Hispania, con Palma como capital. Posteriormente, tras la muerte del último emperador romano y el posterior declive de Roma las islas formaron parte del Imperio vandalo norteafricano de Genserico de cuya época queda constancia de un sinodo de obispos al que asistieron los de Mallorca, Menorca e Ibiza. Después de ese período pasaron a depender de Bizancio y junto con Corcega formaron una provincia de su imperio. Parece ser que en esa época hubo constantes contactos de los que no queda constancia entre el conjunto de las islas y el mundo islámico que acabaría con su ocupación definitiva por parte de los musulmanes a partir del siglo X.
DE LA DOMINACIÓN MULSUMANA A LA CONQUISTA CATALANA
Siglo X – año 1235
La integración en el mundo musulmán permite la entrada en en una fase de recuperación en todos los aspectos. Desde que se les conoció como islas orientales de Al-Andalus se produce la expansión militar del califato de Cordoba por el Mediterráneo occidental. A loargo de esta primera fase las islas son gobernadas por un valí residente en Mädina Mayürqa que envía representantes a Menorca e Ibiza (Yabisah). Cada isla posee un Consejo consultivo en el que se apoya su Gobernador. Al entrar en crisis el Califato de Cordoba en el siglo XI, las islas formaron parte de la taifa de Denia y a partir del 1086 crearon su propia taifa extinguida con la expedición pisano-catalana (1114-1115) finalizando una época de prosperidad económica y cultural. Tras esto son ocupadas por los almorávides (1114-1203) con un gobernante en cada isla como representante del Califa. Tras la caida de los territorios peninsulares almorávides en manos de los almohádes, los gobernadores actuaron como soberanos independientes. La ocupación se hizo de forma escalonada, siendo las Pitiusas ocupadas en el 1188 mientras que Menorca lo sería en 1202 y Mallorca en 1203, con lo que a lo largo de 18 años las islas Pitiusas formaron parte del imperio almoháde mientras que Mallorca y Menorca siguieron bajo el dominio de los almorávides. El período almoháde fue breve pues en el 1235 las tropas de Jaume I el Conqueridor (Jaime I el Conquistador) entraron en las Pitiusas al mando de Guillem de Montgri (arzobispo electo de Tarragona), Nuno Sanç y Pere de Portugal, tras haberlo hecjo anteriormente en Mallorca (1229) y Menorca (1231).
DE LA CONQUISTA CATALANA AL DECRETO NUEVA PLANTA
La Conquista catalana conllevó la necesidad de repoblar casi totalmente las islas ya que los antiguos pobladores musulmanes son deportados o reducidos a la esclavitud. A la muerte de Jaime I los territorios de la Corona de Aragón se dividieron entre sus dos hijos: Pere II el Gran y Jaume II de Mallorca lo que provocó diversos conflictos que no se resolvieron hasta la definitiva anexión del Reino de Mallorca a la Corona de Aragón: en Ibiza al igual que en las islas mayores había un lugarteniente de gobernación dependiente dependiente del Gobernador general de la Corona de Aragón, no existiendo relaciones de dependencia entre las islas.En las Pitiusas el gobernador de Mallorca unicamente tenía atribuciones para dictar sentencia en caso de apelación a un dictamen del Gobernador de Ibiza.Tampoco existía unidad religiosa puesto que mientras Mallorca tenía obispo propio, Ibiza y Formentera dependían por razones de conquista del arzobispado de Tarragona. El mayor problema fue la inexistencia de unas cortes que concediesen una representación conjunta de las islas ante el monarca. Al no existir organos legislativos propios, las leyes comunes a las tres islas son muy escasas y la mayoría de las existentes son mallorquinas extendidas al resto de las islas, redactadas por el monarca o sus gobernadores, y no por unas Cortes como habría sido lo normal. ante la falta de una legislación común , cada una de las islas disponía de sus privilegios y buenas costumbres, que representaban un conjunto de leyes propias y diferenciadas que determinaron la vida pública hasta la imposición del Decreto de Nueva Planta.
La nueva época que vivieron las islas tras la conquista se caracterizó por la implantación del modelo feudal que tenía sus propias variantes diferenciadas en cada una de las islas, según el modelo de reparto aplicado tras la conquista y la posterior evolución del sistema de control de la tierra.
Poco a poco se iba consolidando una sociedad isleña que habría de superar graves reveses: por un lado las pestes que diezmaron la población, por otro especialmente en el siglo XVI, los ataques piratas procedentes del norte de Africa, que llegaron a provocar la idea de abandonar las islas. En 1554, el rey Felipe II ordenó la contrucción de unas nuevas murallas, que fueron proyectadas por Giambattista Calvi, siguiendo el recorrido de las antiguas murallas arabes.
Formentera sería repoblada esporádicamente pues quedaba expuesta a contínuos ataques de quienes la habían ocupado con anterioridad o renegados piratas asentados en los puertos de Túnez,Trípoli y Argel , como el temido Barbarroja. Formentera se convirtió en un territorio fronterizo de la España imperial donde galeras, bergantines y jabeques caían presa y botín tras sorpresivos ataques berberiscos, corsarios ingleses o franceses. De hecho la isla de Formentera estuvo practicamente despoblada desde el siglo XV hasta el año 1695 en que el rey Carlos II concedió a Marc Ferrer una parte de la isla para su repoblación.
Existe en la ciudad de Ibiza el único monumento del Mediterráneo dedicado a un corsario, el ibicenco Antonio Riquer que en 1.806 capturó, con un puñado de hombres y su modesto jabeque, el bergantín capitaneado por el famoso corsario al servicio de la corona inglesa, Miguel Novelli.Para alertar a la población de los ataques piratas fueron construidas cinco torres de defensa y vigilancia distribuidas a lo largo de la costa.
Formentera atravesó periodos de grandes dificultades debido en ocasiones a factores externos y a la aridez del terreno poco apto para el cultivo, del que solo la tenacidad de los payeses ha logrado cosechar : cereales, almendros, algarrobos, vid, extraordinarias higueras...completando la economía familiar la ganadería de ovejas, cabras, cerdos y la pesca de bajura.
Con la llegada al trono de los Austria el cargo de gobernador de Mallorca fue sustituido por el de virrey y progresivamente fue adquiriendo competencias sobre los gobernadores de Menorca e Ibiza. La situación cambia tras la guerra de sucesión.
La derrota que sufrieron los territorios de la Confederación Catalano-Aragonesa supuso importantes y muy negativos cambios ya que ni las Pitiusas, ni Mallorca se libraron del absolutismo borbónico, caso aparte fue Menorca ya que finalizado el conflicto bélico (1704-1715) entre ambos pretendientes a la Corona española, Felipe de Anjou y Carlos de Austria ( en la que se vieron implicados la mayoría de los estados europeos), pasó a manos de los ingleses, según el Tratado de Utrecht (el mismo por el que se les concedió el Peñón de Gibraltar). El nuevo monarca, Felipe V, absolutista y con una idea centralizadora del Estado impuso los Decretos de Nueva Planta a través de los cuales todo el entramado institucional de las islas sufrió grandes e importantes cambios. Hasta seis Decretos de Nueva Planta se apalicaron en Baleares entre noviembre de 1715 y septiembre de 1718: la figura del virrey fue sustituida por la de capitán general, la Universitat (organismo autónomo de gobierno)pasó a ser Ayuntamiento, los Jurados pasaron a llamarse regidores, todos los tributos pasaron a depender directamente de la Corona, dejando de existir la autonomía económica de las instituciones locales,profundo proceso de castellanización. La primera y más grave consecuencia de la derrota fue la apropiacíón según derecho de conquista por parte de la Corona de las salinas de Ibiza y Formentera. Todos los intentos posteriores de las autoridades isleñas para recuperarlas fueron baldíos. Los conflictos no tardaron en llegar, con conspiraciones antiborbónicas y enfrentamientos, en unos años realmente difíciles.
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DE LA CONSTITUCIÓN DE CADIZ A LA II REPUBLICA
Con la Constitución de Cádiz de 1812, jocosamente llamada la Pepa se abre un nuevo período en cuanto a la estrucutura administrativa de las islas y se habla pro primera vez de provincia de las Baleares. Al frente de esta provincia se destina un jefe político, designado por el Gobierno central,que preside la Diputación Provincial, con funciones meramente administrativas, formada por representantes de todas las islas. La estructuración del sistema de provincias es definitiva desde 1833 con un sistema similar al actual.
El intento administrativo más atrevido se produjo durante la I República, con el proyecto de construcción federal redactado por Pi i Margall(1873) cuando se considera a las Baleares un estado federado más. Los diferentes proyectos de reforma realizados durante la restauración hablan unicamente de entidades supraprovinciales denominadas regiones, considerando a las Baleares una de ellas. Durante esta época se hicieron diferentes reformas de las Diputaciones Provinciales, pero sin reolver el problema de su falta de competencias. Tampoco se hizo nada por crear un tipo de gobierno para cada isla lo que demuestra el profundo desconocimiento que tenían los diferentes gobiernos de la realidad interinsular.
El primer intento de conseguir una cierta autonomía administrativa para las islas fue el Estatuto Provincial de 1925.
Con los inicios de la II República (1931), aparecen diversos intentos de conseguir un estatuto de autonomía, con un anteproyecto para Ibiza y Mallorca pues Menorca se autoexcluía ya que preferían esperar a la aprobación de la Constitución republicana.
Con la Constitución de la II República, las islas eligen organizarse como una provincia más lo que representa que se mantiene la situación anterior.
DE LA GUERRA CIVIL A LOS PRIMEROS TURISTAS
En 1.936 esta pequeña comunidad se vió conmocionada por la guerra civil que asoló España, aquí también se produjeron enfrentamientos entre vecinos.
Las tropas de Ibiza se vieron precipitadas en la Rebelión de Julio, bajo las órdenes de Goden en Mallorca, mientras que Menorca permanece fiel a la República.
El capitán Bayo desembarca en Ibiza en agosto y reclama las islas hasta septiembre. Las fuerzas de Franco bombardearon la ciudad, causando gran alarma y confusión. La misma noche del 13 de septiembre, se sacrificaron a cientos de prisioneros en el Castillo. Ibiza cayó en manos de Franco.
Aquellos en Ibiza que habían apoyado la República fueron exiliados, entre ellos gran cantidad de intelectuales, quienes se salvaron así de la pena máxima, la prisión perpetua.
Al término de la misma,en Formentera junto al Estany d'Es Peix se construyó un campo de concentración para 1.300 prisioneros republicanos, la mayoría procedentes de Extremadura, tras dos años (1.941 a 1.943) los reclusos serían evacuados a distintas cárceles del país y el campo clausurado.
Durante las décadas siguientes Salinera Española sería la única industria exportadora y generadora de riqueza, en la recolección de la sal trabajaron en una u otra época del año todos los hombres de la isla de Formentera.
El franquismo comporta un nuevo retroceso, con una reducción aún mayor de las competencias de la Diputación Provincial pues aunque la Ley de Bases de Regimen Local de 1945 previera la creación de Capitulos insulares éstos jamás se crearon.
En los años cincuenta y de forma paulatina un nuevo fenómeno, una nueva invasión, esta vez pacífica, llega a las Pitiusas, son los primeros turistas, los viajeros que estimulan la creación de los primeros establecimientos hoteleros. Formentera se convierte en una nueva Ithaca, en un nuevo paraíso en la tierra.
En el año 1960 comenzó la gran llegada de turistas, iniciándose de esta manera, una nueva era de prosperidad.
A comienzos de los años setenta la industria turística inicia un fuerte desarrollo que trata de cubrir la demanda de los tour-operadores alemanes, la economía turística se desarrolla principalmente entorno a establecimientos de carácter familiar, con pequeños grupos de apartamentos y hostales.
Esta ha de ser una de las últimas invasiones experimentadas por las islas, la del dinero y el turismo.
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EPOCA ACTUAL
LAS PITIUSAS EN LA ESPAÑA DEMOCRATICA
Tras la muerte de Franco, la restauración de la democracia y la Constitución de 1978 (época de la conocida frase: “llibertat, amnistia, Estatut d'Autonomia" o de otra no menos famosa durante las negociaciones pronunciada por D. Abel Matutes: "más vale honra sin autogobierno que autonomía con vilipendio") permitirán la aprobación el año 1983 de nuestro Estatut d'Autonomia de les Illes Balears que establece a parte del primer parlamento balear, unos organos de gobierno para cada isla los Consells Insulars.
Y llegados a la actualidad hemos de destacar las diversas movilizaciones para conseguir la proclamación de ses Salines como Parc natural, la perdida del escaño del Senado por parte del Partido Popular ganándolo la representante de los demás partidos unidos en lo que fue el germen del Pacte de Progres , la llegada del llamado Pacte de Progres al Govern de las islas, tras años de estar en manos del Partido Popular...
Durante la última década el pueblo de Formentera ha resistido presiones de grandes grupos inmobiliarios que intentaron imponer modelos ajenos al turismo tradicional que ha sido, durante años, fiel a su cita con Formentera. Como alternativa los establecimientos hoteleros han realizado profundas transformaciones tendentes a renovar y mejorar su oferta.
El casco antiguo de Ibiza fue declarado patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en la reunión del comité del Patrimonio de la Humanidad de este organismo celebrada en Marraquech (Marruecos)el 1 de diciembre de 1999. La candidatura para el reconocimiento de la parte antigua de Ibiza, conocida como Dalt Vila, fue presentada en 1997 por representantes locales de la ciudad, siendo alcalde Enrique Fajarnés (PP). Los bienes cuya protección solicitaron las instituciones promotoras de la declaración son la necrópolis fenicio-púnica de Es Puig des Molins, el poblado de Sa Caleta y las praderas de Posidonia.
Para conmemorar dicha proclamación la ciudad de IBIZA celebra el segundo fin de semana de mayo en la ciudad amurallada de Dalt Vila la Fiesta del Patrimonio con la organización de un mercado medieval en el que se exponen productos de todo tipo.
En la segunda edición de esta fiesta, realizada en el año 2001 , hubo tres mercados distintos (árabe, cristiano y judío). Además, la zona dedicada a los productos ibicencos fue ampliada incluyendo talleres artesanales que permitieron al público observar actividades tradicionales como la confección de objetos con esparto. El Ayuntamiento contrató al grupo histórico-folclórico Sbandieratori Castelli d´Italia. Esta formación romana ofreció un espectáculo renacentista de lanzamiento de banderas. El grupo valenciano Menestrils d´Ontinyent interpretó música sefardita y extractos de Carmina Burana con reproducciones de instrumentos de la época de los trobadores. La Recua Teatro de Valladolid y el Sogall de Castalla (Alicante) también estuvieron presentes en el recinto amurallado.
A día de hoy nos encontramos inmersos en una temporada turística que se avecina complicada tanto por la baja ocupación en diferentes zonas como por el anuncio de diversos touroperadores de que dejarán de contar con IBIZA entre sus destinos a partir del próximo año, las noticias no pueden ser peores pero quizá todavía estemos a tiempo de arreglarlo si todos nos concienciamos: un grano de trigo no hace granero pero ayuda al compañero.
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Museo Arqueologico
Diosa Tanit
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