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*** SECCIÓN PARA ADULTOS, SI ERES UN NIÑO ESTA SECCIÓN NO ES PARA TI. . . ***

 

MUCHAS VECES CREEMOS CONOCER A LOS FAMOSOS, PERO A VECES NOS SORPRENDEN...

Esta es la verdadera historia de... bah! no lo digo,,, seguro que la conoces! :)

 

Desde muy niña se dio cuenta que se sentia atraida por chicas, su madre siempre le habia dado buenos consejos y apoyado en todo, asi que decidio contarselo; desgraciadamente su madre murió antes de que la niña pudiera confesarle sus sentimientos, ya no tenía a nadie en quien confiar y decidió irse lejos de la ciudad, donde nadie pudiera jugar con sus sentimientos haciendo sentirse mal por tener una orientación sexual diferente a la de ellos, ella había visto con sus propios ojos como unos encapuchados agredían a una pareja por el simple hecho de que ambas fueran mujeres y como la gente criticaba y se reía de esa pareja, ella tenía miedo de que algún día eso le pasara y por eso decidió irse lejos de allí.

Ya fuera de la ciudad, la niña disfrutaba de todo cuanto la rodeaba, cuando asomaba el arcoiris saltaba de alegria porque le inspiraba libertad y quería ser tan libre como lo era él.

¿Aun no sabes de quien hablo? ¡no puede ser! veámosla y conozcamos su historia...

 

Heidi, la niña que viajó a los Alpes.

Heidi se encontraba en los Alpes, disfrutando de su libertad, cuando de repente un dia, vinieron a llevársela lejos de todo aquello que, hasta entonces, la había hecho tan feliz, se la llevaban a la ciudad, sin sus cabritas, sin su abuelito, sin Pedro (su mejor amigo), la llevaban lejos de todo lo que ella más quería, para encerrarla en una casa de la ciudad.

Heidi estuvo triste durante varios días, abría la ventana y buscaba sus montañas, sus árboles,... pero no veía nada.

Lloraba y lloraba, día tras día, intentando entender aquello.

(Tod@s conocemos a Clara... no voy a explicar quien son cada uno... :P)

Clara no entendía nada, ella siempre había vivido en la ciudad y le gustaba, pero le preocupaba la añoranza de Heidi y poco a poco intentó que la niña se sintiera bien con ella.

Heidi disfrutaba hablándole de sus montañas, le contaba lo maravillosa que era alli la vida y lo feliz que era; Clara disfrutaba tanto con lo que su nueva amiga le contaba, que decidió convencer a su padre para que la dejara viajar hasta las montañas con Heidi. En un principio aquella aventura no sería posible por el estado en el que Clara se encontraba, ir a la montaña en silla de ruedas y con la ayuda de otra niña no era muy aconsejable. Heidi estaba ilusionada con la proposición de Clara y fue entonces cuando empezó a sentír algo especial por ella, se pasaban el día juntas hasta bien tarde, hablaban y jugaban, cantaban y estudiaban,... un día Heidi no pudo resistir más, su amor por Clara iba a más cada día y tenía que decirle lo que sentía: "Clara... yo... es que... quería decirte...", Heidi se echó a llorar del mismo miedo que llevaba dentro, no podía decir aquello ¿y si la perdía para siempre?, Clara no sabía que era aquel misterio y le dio un abrazo para calmar su llanto, en ese momento Heidi levantó su mirada y, como un soplo de aire, llegó aquel beso esperado, ambas confesaron su amor por la otra y Clara más que nunca queria ir a esas montañas con ella. Vovio a insistir en aquel viaje, "Papa, quizá con Heidi solamente sería dificil llegar hasta aquellas montañas, pero, ¿y con la ayuda de Sebastian y la Sta. Rottermaier?", después de pensárselo su padre asintió y aquel viaje se iba a realizar en unas semanas.

EN LAS MONTAÑAS

Después de un largo viaje, llegaron los 4 a la casa del abuelito. Estaban todos sorprendidos con la vuelta de Heidi.

Pedro llegaba con sus cabritas y no creia lo que veian sus ojos, echó a correr y le dio un gran abrazo.

Heidi lo primero que hizo fue presentarle a Clara a todo el mundo, con una sonrisa y una felicidad que hacía tiempo que no veian; se fueron los tres (Heidi, Clara y Pedro) a pasear juntos para celebrar su regreso a las montañas. Heidi sentía la necesidad de contarle a Pedro lo que sentía por Clara, ya que era su mejor amigo y ella era muy feliz con aquella relacción; ni por un momento se le pasó por la cabeza que Pedro no pudiera comprender aquello, pero al enterarse...

Pedro dio un grito de dolor, de impotencia, él había querido mucho a Heidi, el la quería como algo más y aquella noticia fue un duro golpe para su corazón, sobretodo porque no podía entender una relacción entre dos mujeres.
Pedro empezó a correr, quería estar alejado de ellas, no podía verlas juntas. Heidi sorprendida, comprendió que Pedro no era tan buen amigo como ella pensaba, a pesar de eso ella le quería, le buscaba, le llamaba...
Heidi subió a Clara de nuevo en la silla de ruedas, casi no podía, fueron las dos en busca de su abuelito para decirle que Pedro había desaparecido; Clara se quedó en casa, salieron Heidi, su abuelito y Niebla en busca de Pedro, pero no apareció.
Heidi no tuvo más remedio que olvidar el amigo que tuvo, y procurar ser feliz con Clara, tenía su foto allá donde iba, la observaba junto a su pajarito "Pichi" en la pequeña ventana de su habitación.

Decidió no contar a nadie más aquel sentimiento que las unía, no estaba dispuesta a perder a nadie más, sería demasiado para la pobre niña "perder" a más seres queridos, simplemente porque se enamoró de otra mujer...

Una agradable sorpresa les esperaba a las dos, ¡Clara podía andar!, su médico la vio tan bien que, tras duros ejercicios de rehabilitación, Clara consigió andar como cualquier otra niña.
No podían ser más felices, así terminaron sus días, se quedaron en las montañas para siempre, no confesaron a nadie lo que sentían la una por la otra, ni tan si quiera al abuelo le contaron lo que sentían, aunque el sabía muy bien lo que había entre las dos, nunca les habló de ello porque era un tema dificil para el, pero lo aceptaba por completo pues veia lo feliz que eran las dos con aquel sentimiento.

Al morir dejó una nota que todos debemos recordar:

"Os quiero, como nietas, como hijas, os quiero a las dos, porque teneis un corazón tan grande como el que nadie pudo jamás albergar, porque vuestro sentimiento, a pesar de llevarlo escondido, se puede sentir en el aire, en la alegría que desprendeis, en los preciosos últimos años que pasé en vuestra compañía. Ser siempre vosotras mismas, expresar aquello que sentís sin miedo a nada ni a nadie, porque no sois menos, porque no sois raras, simplemente os quereis la una a la otra, y eso nunca ha sido ni será motivo de avergonzamiento. Simplemente: ser felices".

©Anne, El paraíso esconde un armario. Agosto, 2001.

 

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