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GABRIELA
BIANCO
Una actriz y sus señas de identidad
En
marzo de 2000 estreno Isatustra, espectáculo sobre Isadora Duncan
en el que actúa, baila y aplica el idioma de los sordomudos, que
es su lengua materna. El siguiente, es un reportaje efectuado por Laura
Falcoff para Clarin el Lunes 28 de febrero de 2000
Me
gusta mucho lo que dice Ricardo Piglia acerca de que la patria es el lenguaje;
los padres y su lengua son la patria de uno, aquello con lo que uno se identifica."
Este comentario de la actriz Gabriela Bianco remite en su caso a una condición
singular: su lengua materna -como la de muchos niños con audición normal pero
nacidos de una pareja de sordomudos- fue el lenguaje de señas. Salvo que en
ella esta suerte de doble identidad le permitió aventurarse por un camino
artístico poco o quizá nada transitado. En dos semanas estrenará su espectáculo
Isatustra, inspirado en la vida de Isadora Duncan y configurado, en primera
instancia aunque no queda allí, sobre el lenguaje que utilizan los sordomudos.
Tu dominio del lenguaje te había dado la posibilidad de un trabajo actoral
en la telenovela Nano.
Sí, tuve un doble trabajo: entrenar durante los cinco meses previos a Araceli
González en el lenguaje de señas y después asumir el rol de Fiorella, la amiga
del personaje, que es precisamente maestra de sordos. Pero un antecedente
fundamental para Isatustra fue mi trabajo en una obra sobre La Orestíada que
dirigió Verónica Oddó.
¿En qué sentido fue importante?
En el de no temerle a la idea del actorbailarín. Creo además que el
pertenecer a una cultura minoritaria que usa su cuerpo para comunicarse me
favoreció mucho: sé que puedo hablar sin hablar, con un lenguaje que es sumamente
interesante porque es silencioso.
¿De qué manera lo utilizás en tu obra?
Mi intención no fue usar la lengua como tal sino buscar una poética que la
transformara en un lenguaje escénico.
¿Qué te interesó de la figura de Isadora?
Me impactó su libro de memorias y en particular que ella dijera que quería
crear una danza nueva, aunque para mucha gente de su época eso no era danza.
¿Pensaste en destinatarios concretos de tu espectáculo?
Para los que conocen la lengua de señas les abre un uso diferente de esta
lengua, poniendo en relieve las posibilidades que tiene. Me permití muchas
licencias y eso para el espectador sordo va a ser muy raro porque durante
mucho tiempo fue un lenguaje muy estigmatizado. Y en cuanto al espectador
que no lo conoce, podrá seguir una narración, como en esas formas de teatro
oriental en las que falta la palabra. Creo que estos espectadores van a entender,
sobre todo si no tratan de entender.
¿De qué manera?
Porque para ellos el lenguaje va estar más asociado a lo sensorial que a lo
intelectual. Por eso, si el espectador quiere comprender en términos racionales
va a quedarse afuera; por lo menos, los primeros quince minutos.
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