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567.- Hacías tu oración delante de un Crucifijo, y tomaste esta decisión: más vale sufrir por la verdad, que la verdad tenga que sufrir por mí.
568.- ¡Muchas veces la verdad es tan inverosímil!... Sobre todo, porque siempre exige coherencia de vida.
569.- Si te molesta que te digan la verdad, entonces... ¿para qué preguntas? -¿Quizá pretendes que te respondan con tu verdad, para justificar tus descaminos?
570.- Aseguras que tienes mucho respeto a la verdad... ¿Por eso te colocas siempre a tan "respetuosa" distancia?
571.- No te portes como un memo: nunca es fanatismo querer cada día conocer mejor, y amar más, y defender con mayor seguridad, la verdad que has de conocer, amar y defender.
En cambio -lo digo sin miedo-, caen en el sectarismo los que se oponen a esta lógica conducta, en nombre de una falsa libertad.
572.- Resulta fácil -también ocurría en tiempo de Jesucristo- decir que no: negar o poner en entredicho una verdad de fe. -Tú, que te declaras católico, has de partir del "sí".
-Después, con el estudio, serás capaz de exponer los motivos de tu certeza: de que no hay contradicción -no la puede haber- entre Verdad y ciencia, entre Verdad y vida.
573.- No me abandones la tarea, no te apartes del camino, aunque hayas de convivir con personas llenas de prejuicios, como si la base de los razonamientos, o el significado de los términos, quedase definido por el comportamiento o por las afirmaciones de ellos.
-Esfuérzate para que te entiendan..., pero, si no lo consigues, sigue adelante.
574.- Encontrarás gentes a las que, por su obtusa tozudez, podrás difícilmente persuadir... Pero, fuera de esos casos, merece la pena aclarar las discordancias, y aclararlas con toda la paciencia que haga falta.
575.- Algunos no oyen -no desean oír- más que las palabras que llevan en su cabeza.
576.- Para tantos, la comprensión que exigen a los demás consiste en que todos se pasen a su partido.
577.- No puedo creer en tu veracidad, si no sientes desazón, ¡y desazón molesta!, ante la mentira más pequeña e inocua, que nada tiene de pequeña ni de inocua, porque es ofensa a Dios.
578.- ¿Por qué miras, y oyes, y lees, y hablas con intención bajuna, y tratas de recoger lo "malo" que reside, no en la intención de los demás, sino sólo en tu alma?
579.- Cuando no hay rectitud en el que lee, resulta difícil que descubra la rectitud del que escribe.
580.- El sectario no ve más que sectarismo en todas las actividades de los demás. Mide al prójimo con la medida enteca de su corazón.
581.- Pena me causó aquel hombre de gobierno. Intuía la existencia de algunos problemas, lógicos por otra parte en la vida..., y se asustó y se molestó cuando se los comunicaron. Prefería desconocerlos, vivir con la media luz o con la penumbra de su visión, para permanecer tranquilo.
Le aconsejé que los afrontara con crudeza y con claridad, precisamente para que dejaran de existir, y le aseguré que entonces sí viviría con la verdadera paz.
Tú, no resuelvas los problemas, propios y ajenos, ignorándolos: esto sería comodidad, pereza, abrir la puerta a la acción del diablo.
582.- ¿Has cumplido con tu deber?... ¿Tu intención ha sido recta?... ¿Sí? -Entonces no te preocupes porque haya personas anormales, que descubran el mal que no existe más que en su mirada.
583.- Te preguntaron -inquisitivos- si juzgabas buena o mala aquella decisión tuya, que ellos consideraban indiferente.
Y, con segura conciencia, contestaste: "sólo sé dos cosas: que mi intención es limpia y que... conozco bien lo que me cuesta". Y añadiste: Dios es la razón y el fin de mi vida, por eso me consta que nada hay indiferente.
584.- Le has explicado tus ideales y tu conducta, segura, firme, de católico: y pareció que aceptaba y comprendía el camino. -Pero luego te has quedado con la duda de si habrá ahogado su comprensión entre sus no muy ordenadas costumbres...
-Búscale de nuevo, y aclárale que la verdad se acepta para vivirla o para intentar vivirla.
585.- ¿Quiénes son ellos para experimentar?... ¿Por qué tienen que desconfiar?, me comentas. -Mira: respóndeles, de mi parte, que desconfíen de su propia miseria,... y continúa con tranquilidad tus pasos.
586.- Te dan compasión... -Con una total falta de gallardía, tiran la piedra y esconden la mano.
Mira lo que de ellos sentencia el Espíritu Santo: "confusos y avergonzados quedarán todos los forjadores de errores; a una serán cubiertos de oprobio". Sentencia que se cumplirá inexorablemente.
587.- ¿Que bastantes difaman y murmuran de aquella empresa apostólica?...
-Pues, en cuanto tú proclames la verdad, por lo menos ya habrá uno que no criticará.
588.- En el trigal más hermoso y prometedor, es fácil escardar carretones de jaramagos, de amapolas y de grama...
-De la persona más íntegra y responsable no falta -a lo largo de la historia- con qué henchir páginas negras... Piensa también cuánto han hablado y escrito contra Nuestro Señor Jesucristo.
-Te aconsejo que -como con el trigal- recojas las espigas blancas y granadas: la verdadera verdad.
589.- Para ti, que me has asegurado que quieres tener una conciencia recta: no olvides que recoger una calumnia, sin impugnarla, es convertirse en colector de basura.
590.- Esa propensión tuya -apertura, la llamas- para admitir fácilmente cualquier afirmación, que vaya contra aquella persona, sin oírla, no es precisamente justicia..., ni mucho menos caridad.
591.- La calumnia a veces causa daño a los que la padecen... Pero verdaderamente deshonra a quienes la lanzan y difunden..., y después llevan este peso en el fondo de su alma.
592.- ¿Por qué tantos murmuradores?, te preguntas dolorido... -Unos, por error, por fanatismo o por malicia. -Pero, los más, repiten el bulo por inercia, por superficialidad, por ignorancia.
Por eso, vuelvo a insistir: cuando no puedas alabar, y no sea necesario hablar, ¡calla!
593.- Cuando la víctima calumniada padece en silencio, "los verdugos" se ensañan con su valiente cobardía.
Desconfía de esas afirmaciones rotundas, si los que las propugnan no han intentado, o no han querido, hablar con el interesado.
594.- Existen muchos modos de hacer una encuesta. Con un poco de malicia, escuchando las murmuraciones, se recogen diez tomos en cuarto, contra cualquier persona noble o entidad digna. -Y más, si esa persona o entidad trabaja con eficacia. -Y mucho más aún, si esa eficacia es apostólica...
Triste labor la de los organizadores, pero más triste todavía la postura de los que se prestan para altavoces de esas inicuas y superficiales afirmaciones.
595.- Esos -decía con pena- no tienen inteligencia de Cristo, sino careta de
Cristo... Por eso carecen de criterio cristiano, no alcanzan la verdad, y no dan fruto.
No podemos olvidar, los hijos de Dios, que el Maestro anunció: "quien a vosotros oye, a Mí me oye..." -Por eso... hemos de tratar de ser Cristo; nunca caricatura de El
596.- En este caso, como en tantos otros, los hombres se mueven -todos creen tener razón-..., y Dios los guía; es decir, por encima de sus razones particulares, acabará por triunfar la inescrutable y amorosísima Providencia de Dios.
Déjate, pues, "guiar" por el Señor, sin oponerte a sus planes, aunque contradigan tus "fundamentales razones".
597.- Resulta experiencia penosa observar que algunos, menos preocupados de aprender, de tomar posesión de los tesoros adquiridos por la ciencia, se dedican a construirla a su gusto, con procedimientos más o menos arbitrarios.
Pero esa comprobación te ha de llevar a redoblar tu empeño por profundizar en la verdad.
598.- Más cómodo que investigar es escribir contra los que investigan, o contra los que aportan nuevos descubrimientos a la ciencia y a la técnica. -Pero no hemos de tolerar que, además, esos "críticos" pretendan erigirse en señores absolutos del saber y de la opinión de los ignorantes.
599.- "No está claro, no está claro", oponía ante la afirmación segura de los demás... Y la que estaba clara era su ignorancia.
600.- Te molesta herir, crear divisiones, demostrar intolerancias..., y vas transigiendo en posturas y puntos -¡no son graves, me aseguras!-, que traen consecuencias nefastas para tantos.
Perdona mi sinceridad: con ese modo de actuar, caes en la intolerancia -que tanto te molesta- más necia y perjudicial: la de impedir que la verdad sea proclamada.
601.- Dios, por su justicia y por su misericordia -infinitas y perfectas-, trata con el mismo amor, y de modo desigual, a los hijos desiguales.
Por eso, igualdad no significa medir a todos con el mismo rasero.
602.- Dices una verdad a medias, con tantas posibles interpretaciones, que puede calificarse de... mentira.
603.- La duda -en el terreno de la ciencia, de la fama ajena- es una planta que se siembra fácilmente, pero que cuesta mucho arrancar.
604.- Me recuerdas a Pilatos: «quod scripsi, scripsi!» -lo que escribí no se cambia..., después de haber permitido el más horrible crimen. -¡Eres inconmovible!, pero ¡deberías asumir antes esa postura..., no luego!
605.- Es virtud mantenerse coherente con las propias resoluciones. Pero, si con el tiempo cambian los datos, es también un deber de coherencia rectificar el planteamiento y la solución del problema.
606.- No confundas la intransigencia santa con la tozudez cerril.
"Me rompo, pero no me doblego", afirmas ufano y con cierta altanería. -Óyeme bien: el instrumento roto queda inservible, y deja abierto el campo a los que, con aparente transigencia, imponen luego una intransigencia nefasta.
607.- «Sancta Maria, Sedes Sapientiae» -Santa María, Asiento de la Sabiduría. -Invoca con frecuencia de este modo a Nuestra Madre, para que Ella llene a sus hijos, en su estudio, en su trabajo, en su convivencia, de la Verdad que Cristo nos ha traído.
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