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Pensamientos, citas y frases célebres de
San Josemaría Escrivá de Balaguer (1902-1975)
Sacerdote. Fundador del Opus Dei.

LA VIRGEN

492.- El amor a nuestra Madre será soplo que encienda en lumbre viva las brasas de virtudes que están ocultas en el rescoldo de tu tibieza.

493.- Ama a la Señora. Y Ella te obtendrá gracia abundante para vencer en esta lucha cotidiana. -Y no servirán de nada al maldito esas cosas perversas, que suben y suben, hirviendo dentro de ti, hasta querer anegar con su podredumbre bienoliente los grandes ideales, los mandatos sublimes que Cristo mismo ha puesto en tu corazón. -"Serviam!"

494.- Sé de María y serás nuestro.

495.- A Jesús siempre se va y se "vuelve" por María.

496.- ¡Cómo gusta a los hombres que les recuerden su parentesco con personajes de la literatura, de la política, de la milicia, de la Iglesia!...

-Canta ante la Virgen Inmaculada, recordándole: Dios te salve, María, hija de Dios Padre: Dios te salve, María, Madre de Dios Hijo: Dios te salve, María, Esposa de Dios Espíritu Santo... ¡Más que tú, sólo Dios!

497.- Di: Madre mía -tuya, porque eres suyo por muchos títulos-, que tu amor me ate a la Cruz de tu Hijo: que no me falte la Fe, ni la valentía, ni la audacia, para cumplir la voluntad de nuestro Jesús.

498.- Todos los pecados de tu vida parece como si se pusieran de pie. -No desconfíes. -Por el contrario, llama a tu Madre Santa María, con fe y abandono de niño. Ella traerá el sosiego a tu alma.

499.- María Santísima, Madre de Dios, pasa inadvertida, como una más entre las mujeres de su pueblo. -Aprende de Ella a vivir con "naturalidad".

500.- Lleva sobre tu pecho el santo escapulario del Carmen. -Pocas devociones -hay muchas y muy buenas devociones marianas- tienen tanto arraigo entre los fieles, y tantas bendiciones de los Pontífices. -Además ¡es tan maternal ese privilegio sabatino!

501.- Cuando te preguntaron qué imagen de la Señora te daba más devoción, y contestaste -como quien lo tiene bien experimentado- que todas, comprendí que eras un buen hijo: por eso te parecen bien -me enamoran, dijiste- todos los retratos de tu Madre.

502.- María, Maestra de oración. -Mira cómo pide a su Hijo, en Caná. Y cómo insiste, sin desanimarse, con perseverancia. -Y cómo logra. -Aprende.

503.- Soledad de María. ¡Sola! -Llora, en desamparo.

-Tú y yo debemos acompañar a la Señora, y llorar también: porque a Jesús le cosieron al madero, con clavos, nuestras miserias.

504.- La Virgen Santa María, Madre del Amor Hermoso, aquietará tu corazón, cuando te haga sentir que es de carne, si acudes a Ella con confianza.

505.- El amor a la Señora es prueba de buen espíritu, en las obras y en las personas singulares. -Desconfía de la empresa que no tenga esa señal.

506.- La Virgen Dolorosa. Cuando la contemples, ve su Corazón: es una Madre con dos hijos, frente a frente: El... y tú.

507.- ¡Qué humildad, la de mi Madre Santa María! -No la veréis entre las palmas de Jerusalén, ni -fuera de las primicias de Caná- a la hora de los grandes milagros.

-Pero no huye del desprecio del Gólgota: allí está, "iuxta crucem Jesu" -junto a la cruz de Jesús, su Madre.

508.- Admira la reciedumbre de Santa María: al pie de la Cruz, con el mayor dolor humano -no hay dolor como su dolor-, llena de fortaleza.

-Y pídele de esa reciedumbre, para que sepas también estar junto a la Cruz.

509.- ¡María, Maestra del sacrificio escondido y silencioso! -Vedla, casi siempre oculta, colaborar con el Hijo: sabe y calla.

510.- ¿Veis con qué sencillez? -"Ecce ancilla!..." -Y el Verbo se hizo carne. -Así obraron los santos: sin espectáculo. Si lo hubo, fue a pesar de ellos.

511.- "Ne timeas, Maria!" -¡No temas, María!... -Se turbó la Señora ante el Arcángel.

-¡Para que yo quiera echar por la borda esos detalles de modestia, que son salvaguarda de mi pureza!

512.- ¡Oh Madre, Madre!: con esa palabra tuya -"fiat"- nos has hecho hermanos de Dios y herederos de su gloria. -¡Bendita seas!

513.- Antes, solo, no podías... -Ahora, has acudido a la Señora, y, con Ella, ¡qué fácil!

514.- Confía. -Vuelve. -Invoca a la Señora y serás fiel.

515.- ¿Que por momentos te faltan las fuerzas? -¿Por qué no se lo dices a tu Madre: "consolatrix afflictorum, auxilium christianorum..., Spes nostra, Regina apostolorum"?

516.- ¡Madre! -Llámala fuerte, fuerte. -Te escucha, te ve en peligro quizá, y te brinda, tu Madre Santa María, con la gracia de su Hijo, el consuelo de su regazo, la ternura de sus caricias: y te encontrarás reconfortado para la nueva lucha.

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