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El hambriento, por sorber algo, sorbe el viento.
El hijo de erizo con púas nace.
El hijo de la cabra, de una hora a otra, bala.
El hijo del asno, dos veces rebuzna al día.
El hijo del judío a fraile se ha metido.
El hombre astuto, hasta de los males saca buen fruto.
El hombre después que le roban, pone candado.
El hombre donde nace, el buey donde pace.
El hombre experimentado, es hombre viejo y gastado.
El hombre pone, y la mujer dispone.
El hombre propone, Dios dispone y el diablo descompone.
El hombre reina y la mujer gobierna.
El hombre se arropa, hasta dónde la sábana le llegue.
El hombre se tuerce; pero no se rompe.
El hombre y el oso cuanto más feo más hermoso.
El huésped dos alegrías da, una cuando llega y otra cuando se va.
El huésped y el pez a los tres días huele.
El ignorante y el ciego caminan a tiento.
El infierno está lleno de buenas intenciones y el cielo de buenas obras.
El infortunio pone a prueba a los amigos y descubre a los enemigos.
El jorobado no ve su joroba, sino la ajena.
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