|
Emprende, alma mía, la gesta prolijamente meditada; arráncate de las miserias de la humanidad. Séneca.
En la tormenta es cuando se conoce al buen piloto. Séneca.
Es inocuo, no tender la mano, a quien ha caído. Séneca.
Es rey quien nada teme, es rey quien nada desea; y todos podemos darnos ese reino. Séneca.
Escucha, ve y calla si quieres vivir en paz. Séneca.
Ése que tu lloras por haber muerto no ha hecho más que precederte. Séneca.
Estar en ocio muy prolongado, no es reposo, es pereza. Séneca.
Este día que tanto temes por ser el último, es la aurora del día eterno. Séneca.
Existe el destino, la fatalidad y el azar; lo imprevisible y, por otro lado, lo que ya está determinado. Entonces como hay azar y como hay destino, filosofemos. Séneca.
Forma parte de la curación es deseo de ser curado. Séneca.
|