Seguimos por la denominada milla de oro hasta la Catedral de S Gilles, en donde compramos unos dedales.
Tras entrar en The Hub, iglesia convertida en sala de exposiciones y conciertos, subimos al famoso castillo.
Tras abonar las 10L de la entrada accedemos por la torre Argyle al Palacio Real para ver las joyas de la
corona escocesa y su historia, el salón del reino, las mazmorras y los museos militares.
Finalizamos viendo el cementerio de perros.
Estaremos en “crisis” pero en Edimburgo hay casi más turistas españoles que escoceses.
A la salida del “castle” paramos en en el “Scoth Wiskie Experience” para en vez de degustar sus bebidas
hacer un almuerzotípico por 24,7 L: cerveza Deuchars, jamon de navidad y haggis (pulmón, hígado y corazón
mezcladas con cebollas, harina de avena, hierbas y especias, embutido en el estómago del animal y cocido
durante varias horas)
Este último, aunque suene repugnante, estaba hasta bueno.
Vamos al palacio de Holyrood House en donde vemos que vale 13 L cada entrada y que se nos va a hacer de
noche y decidimos no entrar.
Enfrente se encuentra el nuevo parlamento escoces, con diseño de Eric Miralles.
Empieza a llover asi que volvemos a la “ciudad nueva” para ver las colecciones de la Portrait gallery.
A la salida llueve más y es ya de noche, por lo que decidimos tomar el tren de las 15,30 h. para estar de vuelta en el hotel de Glasgow a las 17 h.
A las 6 y media nos vamos a por la cena, lo que hacemos (Blackfriars está a reventar) por 31 L en JT Cockead, también en Albion street : hamburguesa, pollo suprema, tabla de quesos, cervezonas y puding, tras lo que retornamos a la caldeada habitación.