Historias apretás 1

Prepárate a reír con nuestras historias apretás.

Una recopilación de los mensajes más apretaos y divertidos que se han leído en nuestro foro.

Seguiremos añadiendo historias según vayan apareciendo en el foro. Añádenos a "Favoritos" y no dejes de visitarnos.

--------EL MONOLOGO DE LOS MECANICOS--------

Hoy he ido a buscar el coche al mecánico. "Mecánico" es una palabra, que nada más pronunciarla, la Visa te salta de la cartera y se va corriendo. Y la Servired dice: "Espera, que iré detrás suyo...". Hay dos señores del público que se han quedado blancos, también. Que, todavía tenemos reciente la revisión del los 15.000, de los 20.000, de los 60.000....?. Al taller entras con miedo. Al mecánico le dices: "Por favor, no me diga el importe de golpe, dígamelo poco a poco". El se quita el puro de la boca y te contesta: "U-na mor-te-ra-da". Porque encima, a veces son de la coña, los mecánicos: "Que, carburas bien, Trosek, o te patina el embrague?";" ¿Ya te has hecho la revisión de bajos, Trosek? Je, je!". Y tú, en aquél momento trágico, con la factura entre las manos, temblando, lo último que quieres es hacer coñas. Te quedas helado. El otro día vi uno que cuando supo lo que tenia que pagar dijo: "Tienen una pinzas para la batería, por favor, que me conectaré unos 1000 voltios, a ver si reacciono?". Se las dieron y salió como aquel de la película El Sexto Sentido, diciendo "veo muertos, veo muertos!". Es que con los motores, si no falla una cosa, falla otra. Y si no, es que toca revisión. Llámame básico. El que seguro que ya ha pasado varias veces la revisión de los 30.000 es el Papa Móvil, porque no para. Además, se ve que el Papa Móvil se calienta mucho. De aquí viene la expresión la fumata bianca, de un recalentón del radiador. "Habemus Papa!". "No, Papa no: habemus un problema.!" El otro día el Papa se fue a un mecánico del Vaticano y le dijo: "Mírame los niveles que me voy a Israel". Bien, él lo dijo en italiano: "Guarda le niveli! E cuando aribo al Vaticano, un nescafé capuchino!". Para mi, el mundo de los mecánicos es más complicado que jugar a la gallinita ciega en un Ikea. Admiro a aquellos hombres que antes de ir de viaje comprueban el nivel del aceite. Coño, si pierdes aceite es una cosa que ya deberías saber, no?. El momento que más odio es cuando el mecánico te empieza a hacer preguntas para hacer el diagnóstico de la avería. "Qué tiene el coche?". "Coño, que no va". "Quiere decir que no lo ha negado ?". Y tu: "Si, si, soy un negado. Y que pasa?". Es que se supone que todos tenemos que saber un poco de mecánica. Coño, a que el médico no te dice: "Esto que le pasa no será de la trompa de Eustaquio, no?". "Mire, doctor, la trompa de Eustaquio será mala, pero la de Freixenet es peor, eh!". A mi lo que da mucha rabia es cuando el mecánico abre el capó del coche y te dice: "Esto lo ha tocado otro!". Que te dan ganas de decirle: "Mire, es lo mismo que pienso en la cama con mi mujer y me callo". La única ventaja del gremio de mecánicos es que si se lo hacen con tu mujer, enseguida los atrapas. Como lo van dejando todo lleno de manchas...... Cuando yo era jovencito y comenzaba aquello del destape, los talleres mecánicos eran cuevas del vicio. Humo, grasa, tacos y fotos de tías en pelotas. Que digo una cueva: era el paraíso del truño! Truñilandia. No quedaba ni un palmo cuadrado de pared sin calendario. Que se veían unas tías impresionantes cambiando una rueda, por ejemplo. O mirando dentro de un capo con el culo hacia fuera.. Nunca más he vuelto a ver mujeres cambiando una rueda o mirando dentro del capo. Porque en la vida real, llamamos al RACE directamente. Cuánto me acuerdo de aquellos calendarios. Cuando mi padre decía "tengo que llevar el coche al mecánico", yo, rápidamente: "te acompaño!". En mi casa decían: "El nene, de grande será mecánico". Y yo pensaba: "Noooo, el nene, de grande, será un calentorro!". Mi sexualidad se despertó dentro de un taller. Por eso no me ha quedado claro ningún concepto de mecánica, porque en el garaje estaba pendiente de otras cosas. Yo sentía de lejos: "eso es un problema del embrague?, y pensaba: ?Nooo! Si precisamente hay un desembrague total!".

----- CARTA A LA NOVIA-----

Estimada novia:
Como no es posible dialogar contigo de este tema, debido a que da la impresión de que "pasas ligeramente" del asunto, me he permtido confeccionar esta estadística a través de un año de recogida de datos, y someterla a tu consideración. Durante el mismo he llevado la iniciativa para hacer el amor contigo 365 veces, y solamente tuve éxito en 24 ocasiones, lo que hace un promedio aproximado de "una vez cada 15 días"
Te expongo a continuación los motivos de mis continuos fracasos:

Estabas cansada: 52 veces
Habías ido a la peluquería: 12 veces
Porque no era el día apropiado: 19 veces
Hacía mucho calor: 22 veces
Hacía mucho frío: 23 veces
Era muy tarde: 14 veces
Te hiciste la dormida: 70 veces
La ventana estaba abierta y podrían vernos: 9 veces
Tenías dolor de cabeza: 26 veces
No estabas de humor: 21 veces
Hubo visitas hasta muy tarde: 11 veces
Te dolían las muelas: 6 veces
Se podían despertar los niños: 17 veces
Habías comido demasiado: 10 veces
Viste la tele hasta muy tarde: 7 veces
El niño estaba llorando: 14 veces
Lo que hace un total de 341 veces

De las 24 que tuve éxito, 23 no fueron satisfactorias porque:

4 veces me dijiste que me diera prisa y que acabara pronto.
11 veces tuve que despertarte durante el "acto".
1 vez te distrajo una mosca.
3 veces me dijiste que necesitabas más dinero.
2 veces perdí la "inspiración" al comentarme que el techo necesitaba pintura.
2 veces pasó lo mismo al preguntarme que quería comer mañana, y finalmente, una vez tuve miedo de haberte lastimado, pues me pareció que te habías movido.

----- INEATL-----

Instituto Nacional Español para el Aprovechamiento del Tiempo Libre (INEATL).
Autores del documento: Thomas Thurbated & Juanma Nuela.
Traducido al castellano por Carmen O'Pausia.
Introducción.

Ante la desgraciada avalancha de gente que colapsa los hospitales debido a consejos de terceros acerca de cómo aprovechar su tiempo libre, nos hemos visto moralmente obligados a establecer unas pautas que lleven al lector a un mejor aprovechamiento de su tiempo libre, y a una mejor salvaguarda de su integridad físico-sexual.
Por ello fue creado este instituto, subvencionado por el gobierno, y que ya cuenta con un fuerte respaldo internacional. Numerosas publicaciones avalan nuestra meteórica trayectoria, como baluartes del óptimo aprovechamiento de los solitarios momentos de ocio:
"... jamás pensé que el pan de molde pudiese utilizarse así: ¡Soberbio!..." (Times) "... desde entonces ya no miro a los fruitis de la misma manera..." (Herald Tribune) "Tras diez esguinces de cervicales ahora puedo disfrutar a solas..." (ABC) "Lo único malo es que aborrecí las lentejas..." (El Alarido de Murcia)

El instituto cuenta con numerosos artículos publicados, entre los que podríamos destacar: "Disfrute al máximo con su erizo" "Kamasutra para solitarios" "Estar solo, no es decir no al sexo" "Zoofília para dummies" "El poder en sus manos" "Animales de compañía" "El hámster; ese gran desconocido" "Usos varios de la cinta aislante"

En esta nueva publicación del INEATL, nos adentraremos en el mundo de los solitarios; de los onanistas; de los pajeros; ¡de la paja!. Esta práctica ha sido siempre atacada por los sectores más conservadores de la iglesia, y demás gente de bien, con afirmaciones como: "No te toques eso que te quedas ciego" ó "No te la machaques, que te salen granos". Afirmaciones por otro lado, que todos los que estáis leyendo este documento, sabéis que son mentira. Antes de meternos en materia, es muy importante que comience a familiarizarse con su miembro. Con su amigo el calvo. Míreselo, cójalo, vea como se hincha, píntele unos ojos, hágale ropita. Cuando ya sea uno más, estará preparado. Y ahora ya, sin más dilación, vamos a pasar a relatar las técnicas milenarias que numerosos genios han ido acumulando en sus momentos de ocio, para nuestro disfrute.

1. La paja del misionero. Materiales: Si es usted un neófito en la materia, necesitará sin duda una revista, una película, o algún tipo de material de índole estimulante. Los grandes maestros prescinden de todo este tipo de añadiduras. También necesitará papel higiénico, Kleenex, o material similar. Por analogía con su versión del coito, (de la cual sólo se diferencia en que no conoces gente). Póngase cómodo, relájese, respire hondo. Una ver recolectado el material, proceda a asir el miembro viril, firmemente (pero sin estrangular), y comience un suave movimiento de vaivén, rítmico... hipnótico, desde la base hasta el glande (o capullo). No se preocupe si inicialmente no siente nada. A medida que el movimiento prosigue, verá como le invade una agradable sensación. Si su pene continua inerte y fláccido, compruebe con detenimiento los pasos anteriores. Si todo ha ido bien, al cabo de algunos minutos comprobará que necesita aumentar el ritmo: la maquina le pide más. La culminación de este paso llegará en breve. Con la mano que le quede libre, cójase el papel higiénico, y colóquelo en la trayectoria que intuya vaya a seguir el pegote que surgirá como colofón glorioso a la tarea emprendida. Nunca, repito NUNCA, lo haga sobre la revista, ya que si no, tendrá que pasar las hojas de tres en tres, e impedirá que otros familiares y/o amigos disfruten con tan preciado material. ¡Enhorabuena!. Ya es usted un iniciado en la paja del misionero.

2. La paja hidratante. Materiales: Lo mismo que la paja anterior, más crema hidratante, nivea, atrix, etc. ¡Nunca utilice jabón o gel de baño!.(por experiencia). El procedimiento es muy similar al anterior, solo que esta vez, deberá embadurnarse el miembro con la crema. No se deje engañar por la aparente sencillez, ya que esta es una técnica elaborada y que supone una mayor preparación. Consulte preguntando a sus amigos, o a sus padres.

3. La técnica de la "paradinha". Esta técnica le permitirá llegar a cumbres inexploradas de su persona, y de su miembro; su amigo el calvo. Aunque el comienzo es similar a la del misionero, lo que realmente la diferencia es la culminación. Proceda como en la paja mencionada, pero prepárese para hacer la "paradinha" justo antes del momento cumbre. (en las primeras pruebas, tenga muy a mano el papel, ya que nunca se sabe cuando se puede fallar). Justo un instante antes del momento cumbre, detenga todo movimiento, aguante la respiración y concéntrese. Con la práctica logrará repetir la "paradinha" tantas veces como desee, antes de que tener que recurrir al papel. Practique, ¡practique mucho!. No desaproveche ninguna ocasión. Lleve un calendario de camionero siempre encima, con la excusa de lo de las fechas. Es un instrumento muy útil en los duros comienzos. Esta técnica le llevara a convertirse en un hombre multiorgásmico.

4. Postre de la casa. Materiales: Un melón, un microondas y un cuchillo de cocina. Esta técnica no solo requiere un dominio de las técnicas anteriores, sino una gran pericia a la hora de elegir el melón: el objeto del deseo. No piense en el como en una fruta: véalo como un amigo, póngale nombre si es necesario. Con una precisión quirúrgica, haga una incisión transversal en uno de los polos. Deberá cortar lo suficiente para dejar hueco a su amigo el calvo. Compruébelo bien ahora, porque luego no tendrá tiempo, y podría echar abajo la operación. Una vez echo el hueco, y comprobada con una incursión de reconocimiento, la validez de dicho hueco, prepárese para el segundo paso, que requiere una gran destreza. Introduzca el melón en el microondas, después de haber extraído el miembro. Caliéntelo durante breves instantes, dependiendo de la potencia del microondas. Un calor excesivo podría echar abajo esta operación, y muchas otras. Con gran rapidez y agilidad, abra el microondas y, mientras aún esté caliente, introduzca al calvo repetidas veces hasta consumar la operación. Muchos testimonios avalan que es exactamente igual a una vagina. Nota: No se olvide de tirar el melón a la basura, y no lo meta en la nevera para otra vez, ya una lamentable confusión puede llevarle a comer el auténtico postre de la casa (aunque por otro lado, no deja de ser un plato hecho por uno mismo, con todo el amor del mundo). Otra Nota: Si corta el melón justo por la mitad, tendrá para dos veces.

5. La mano que mece la cuna. Materiales: Una silla, u otro mobiliario rígido, que le permita estar sentado. El papel higiénico. Deslice su mano habitual debajo de sus posaderas, hasta agarrarse el muslo de la pierna contraria, y siéntese encima, presionando el antebrazo. Si lo está haciendo bien, notará como su brazo se adormece. Deberá investigar hasta encontrar el punto exacto de adormecimiento. Cuando con la otra mano se pellizque los dedos de la mano habitual, y no los sienta, habrá llegado el momento de la acción. Tendrá unos breves momentos hasta que el brazo recupere su riego, en que le parecerá que se la está machacando otro.

6. la mano que mece la cuna (Enhaced). Materiales: Una silla, y esmalte de uñas rojo pasión. La mecánica es la misma que la anterior, solo que antes deberá pintarse las uñas de su mano habitual., para que en este caso, parezca que se la está machacando otra (mujer, no mano).

7. La alegría de la huerta. Materiales: Una bolsa de pipas (Vacía, o alguna de hechura similar), un puñado de lentejas, y un cordón o una goma elástica. Meta las lentejas en la bolsa, e introduzca a Kojak dentro también. Con la goma elástica, fije bien la bolsa a la base de Mr. Proper, de forma que las lentejas no caigan , y ayuden a masajear al calvo. Proceda como en la paja del misionero

8. No todo lo que vuela va a la cazuela. Materiales: Una mosca en perfecto estado de salud. Una bañera llena de agua caliente. Cójase el insecto, y procédase a retirarle una de las alas. Métase en la bañera, y a modo de periscopio, asome a su amigo el calvo de entre las aguas. Cuando vislumbre tímidamente su calva, coloque al insecto en la calvo islote, y déjela hacer. La mosca comenzará a dar vueltas alrededor de la isla, generando así una plácida sensación. Todavía no conocemos a nadie que haya llegado al orgasmo con esto, pero sí a quien lo ha practicado. Esta vez no es necesario el papel, debido a que el chorro llevará al insecto por delante, directamente al agua (según las previsiones mas optimistas).

9. Que te la pique un pollo. Materiales: Un pollo muerto, una barra de pan, crema hidratante, y un microondas. Extraiga la miga del pan, échela en un bol, y a modo de sopa de leche, úntela bien con la crema hidratante. Una vez tenga una masa compacta y suave, rellene el pollo desde su parte trasera con tal pasta. Introduzca a su amigo el calvo, para probar y hacer el hueco necesario, y al igual que con el melón, introduzca el conjunto (sin calvo) en el microondas. Una vez a la temperatura adecuada, proceda a ejecutar los pasos explicados previamente en "El postre de la casa". Esta variación da mejor resultado que la del melón, debido al tacto caliente y carnoso del ave. ¡Ojo!. Como en el caso del melón, le aconsejamos no dejarlo de nuevo en la nevera para posteriores usos. Recomendaciones: Si su pollo tiene aun cabeza, decapítelo antes de efectuar el acto. Numerosos testimonios afirman que la mera visión de la cabeza asomando en las embestidas, corta bastante el rollo

. 10. A la cabeza del pelotón. Materiales: Esparadrapo, una venda, unas tijeras, y una bicicleta (Recomendamos que sea estática). Rodee uno de sus muslos con la venda, y también a su querido amigo. Procure no saltarse este paso, si no quiere una depilación que nunca olvidará. Siéntese en la bicicleta, sin olvidarse de tener a mano las tijeras (Muy importante, ya que de lo contrario, una vez finalizada la etapa, se verá en grandes apuros). Sitúe al calvo sobre la parte vendada del muslo, y proceda a enrollar con el esparadrapo juntamente el muslo con el miembro. Una vez comprobada la correcta fijación, comience un movimiento de paseo sobre la bicicleta. Nada de sprints al principio. Vaya acelerando la marcha según su amigo le vaya indicando. Esta será la mejor etapa de su vida. Una vez finalizada la faena, y superado el entusiasmo, proceda a cortar con mucho cuidado el esparadrapo y las vendas, para liberar al cabezón. Nota: Si no tiene bicicleta, también puede utilizar una máquina de subir escaleras, o unas escaleras poco frecuentadas.

11. Ay! me siento Flex. Materiales: Una cama con colchón y somier (¡De láminas, por favor!), una bolsa de plástico suave, un paño y cojines. Advertencia: Esta práctica puede resultar peligrosa en extremo, si no se siguen los pasos indicados. Sobre todo es MUY importante que el somier no sea de muelles, ni tenga partes metálicas punzantes. Colóquese a una altura cómoda mediante los cojines, de forma tal que pueda introducir a Constantino Romero, entre el somier y el colchón, para lo cual deberá levantar un poco en colchón. Coloque en la zona elegida para la incursión, y sobre el somier, el paño a modo de almohadilla para el miembro. Envuelva su miembro cuidadosamente con la bolsa, y sitúelo encima del paño. Pose delicadamente el colchón sobre el miembro, y comience a hacer el conocido movimiento de vaivén. Si el somier es de muelles, podría sucederle lo que a uno de nuestros exmiembros honorarios, que ensartó a Kojak en un muelle, para sorpresa suya, y de su madre que entró en esos momentos en la habitación. Su desgarrador alarido todavía resuena en nuestros corazones.

12. Twister contra el calvo. Materiales: Una aspiradora, y una bolsa de plástico suave, y una muñeca pepona, o cualquier otro patético peluche. Extraiga el escobón de la aspiradora, dejando libre el tubo succionador. Perfore un agujero desde la nuca del muñeco hasta la boca. Introduzca el tubo succionador desde atrás, de forma tal que aparezca levemente por la boca. Envuelva al calvo en la bolsa, y tenga a mano el interruptor del aspirador. Meta su miembro en la boca del peluche, conecte el aspirador, y el muñeco que le hizo feliz en su infancia le hará más feliz ahora. El muñeco puede guardarlo para posteriores usos. Si lo desea, puede usted probar el artefacto con otros orificios de su muñeco preferido. Si el muñeco hace algún tipo de ruido cuando se le aprieta, es mucho mejor, porque casi parece que estuviese participando activamente. Si su muñeco es uno de estos, no lo deje escapar: no son fáciles de conseguir.

13. Al sol que mas calienta. Materiales: Un radiador de pared, de los que tienen tubos, y un paño. Encienda el radiador ( o si tiene calefacción central, espere a la hora adecuada), y espera a que alcance la temperatura adecuada. Tenga cuidado porque estos radiadores tienden a aumentar la temperatura incluso después de haberlos apagado. Busque en su radiador el hueco óptimo para la tarea, envuélvase el miembro en el paño, y efectúe el movimiento estándar, arropado por el agradable calor del radiador.

14. ¡ Otto, a comer tu Dog Chow! Materiales: Un perro o un gato fiel y juguetón, y mermelada, miel o la golosina líquida preferida por su mascota. ¡Ojo!. No intente esta técnica si no confía totalmente en su mascota. Unte copiosamente con la mermelada a su sonrosado amigo, llame cariñosamente a su mascota, y muéstrele el suculento menú. El hará el resto. Sus familiares y amigos ya no podrán decir que su mascota no sabe ningún truco, o que no sirve para nada. Nota: Animales como tortugas, hámsters o peces de colores, no son recomendables para este método.

----- BUENA SUERTE MR. GORSKY -----

Cuando el astronauta del Apolo, Neil Armstrong pisó por primera vez la luna, no sólo dijo su famosa frase "un pequeño paso para el hombre, un enorme salto para la humanidad", sino que después hizo varios comentarios, los usuales de comunicación entre él, los otros astronautas y el centro de control. Sin embargo, justo al volver a la cápsula dijo algo enigmático: "Buena suerte, Mr. Gorsky". Mucha gente de la NASA pensó que sería un comentario casual acerca de algún cosmonauta soviético rival. Sin embargo, tras comprobarlo, no se encontró ningún Gorsky en ningún programa espacial ni ruso ni americano. A lo largo de los años, mucha gente interrogó a Armstrong acerca del significado de su comentario "buena suerte Mr. Gorsky", pero Armstrong se limitaba a sonreír siempre, sin decir nada. Pero hace algunos años (el 5 de Julio de 1995 en Tampa Bay FL) mientras respondía preguntas tras un discurso, un periodista sacó a relucir la famosa pregunta de 26 años de antigüedad. Esta vez por fin respondió. Mr. Gorsky había muerto, por lo que Neil Armstrong sentía que podía dar solución a la pregunta. Cuando era un niño, estaba jugando al béisbol en el patio trasero con un amigo. Este, golpeó una bola con fuerza y la hizo aterrizar enfrente de la ventana del dormitorio de sus vecinos. Estos eran el señor y la señora Gorsky. Cuando Neil se inclinaba a recoger la pelota, oyó a la señora Gorsky gritándole al señor Gorsky. "Sexo oral?! Quieres sexo oral?!, Tendrás sexo oral cuando el chico del vecino se pasee por la luna!". Es una historia verdadera.

----- LA FABULA DE LA HORMIGUITA -----

Erase una vez una hormiga inconformista, infeliz e incapaz de adaptarse a la disciplina de sus compañeras. Por eso, frecuentemente salía a explorar el mundo, un mundo con el que se identificaba mucho más que con su triste y monótono hormiguero. Una de esas exploraciones pretendía llegar muy, muy lejos. El destino pretendido era el vertedero del norte, lugar rodeado por una aureola de misterio y heterodoxia. Se decía, que allí iban a parar todas las hormigas desobedientes y descarriadas. El viaje comenzó. Después de 10 centímetros recorridos, miró hacia atrás pensando con nostalgia que jamás volvería a ese hormiguero. Al fin y al cabo, era el único hormiguero que había conocido. Continuó el trayecto. Pasito tras pasito, metro tras metro, hojas, troncos, piedras, fueron rodeados en el continuo y rápido avance hacia el "santuario". La ansiedad crecía conforme las esperanzas de una vida mejor monopolizaban los pensamientos de la hormiga. A punto estuvo de ahogarse de no haber sido por una ramita que milagrosamente pudo agarrar. Y es que el arroyo que tenía ante si era un obstáculo insalvable para cualquier hormiga. Nunca antes había cruzado un arrollo. El agua pertenecía a unos dominios ajenos a ella. Sin embargo, debía continuar. Afortunadamente, en ese momento apareció un lindo conejito: Conejito: Hola hormiga, ¿por qué estás tan mojada? Hormiga: Es que casi me ahogo al no darme cuenta del arroyo. Y es que tengo que cruzar y no se que hacer... C: Si quieres yo te ayudo. Puedes subirte en mi espalda y agarrarte mientras yo cruzo el arroyo. H: Muchas gracias... En seguida se subió a lomos del conejito. Pero inmediatamente se bajó. No podía soportarlo. Tenía los pelos sucios y le parecía insoportable el agarrarse a ellos. La pulcritud era una más de las obsesiones de las hormigas que le había sido inculcada en su infancia. Afortunadamente, conforme el conejillo se alejaba, reparó en un par de pajitas en la orilla del arrollo. Serían suficientes. A modo de zancos, permitirían cruzar el arroyo y llegar al ansiado vertedero. ¡Qué contenta estaba de su inteligencia! Velozmente, se acopló las pajitas en sus dos patas traseras e inició la travesía. Aunque mantener el equilibrio revestía cierta dificultad, al menos conseguía avanzar sin mojarse. De repente... ¡crunch!, las pajitas se quebraron e irremediablemente la hormiga cayó al agua donde se ahogó. Jamás conocería el vertedero del norte.

Moraleja: Más vale un conejo sucio que un par de pajas mal hechas.

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