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Entre
las actividades sociales de una aun adolescente Delfina Bunge se encontraba
la asistencia de un domingo de sol al Hipodromo. «Aqui, Delfina
contemplaba las carreras de caballos bajo una coqueta sombrilla, a veces
en la interesante compañia de las hijas del general Roca, amigas
suyas. El infinito cielo sin nubes, cortado por las verdes pelouses,
era un marco ideal para las claras toilettes de las señoras
y los rostros bellos y frescos de la juventud.
Delfina
veia a los concurrentes como miembros de una sola familia, "ya que
forman, decia, una misma sociedad en todas partes, y entre ellos vemos
a todos nuestros parientes y amigos". Se enorgullecia cuando los
extranjeros opinaban que "en cualquier lugar del mundo llamaria la
atencion esta reunion preciosa de tantas personas tan lindas, distinguidas
y paquetas"»
Eduardo
J. Cardenas y Carlos M. Paya, "La familia de Octavio Bunge"
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El
Hipodromo de Buenos Aires se convirtio en uno de los principales centros de
la "alta sociedad". Las tradicionales carreras "a la criolla",
que se realizaban en una cancha cuadrera de tierra, fueron desplazadas por
las carreras de caballos a la usanza europea, es decir, con pista bordeada
de cesped. El hipodromo, inaugurado en 1876, incremento el interes por el
"turf", palabra inglesa que se asocia con la plantacion de cesped |
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