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"Dada
la situación del país tenemos que repensar no ya el problema
presupuestario, sino el sentido de tener un teatro como éste en la
provincia de Buenos Aires. Este es un momento de reto para nuestra imaginación
y para replantearnos cosas sobre nuestra existencia como país. De algún
modo, tenemos problemas económicos porque tenemos problemas culturales
y no al revés. Tenemos que sacarnos de la cabeza que la cultura es
decoración. Tenemos que mirar hacia nosotros. Hay que confiar en nuestros
artistas."
Con
estas palabras, Daniel Suárez Marzal marcó las pautas que seguiría
como director del Teatro Argentino de La Plata. Fue en enero de este año,
cuando aceptó la designación al frente del flamante complejo
cultural platense.
"Que
este centro de las artes y el espectáculo que es el Argentino lo sea
de verdad, sin retaceos. Para la ópera, pero también para el
ballet y para los espectáculos musicales, clásicos y populares.
A mí en particular me molestan estas palabras que diferencian, porque
estoy convencido de que le han hecho mucho mal a nuestra cultura. Tenemos
que esforzarnos para encontrar de qué manera vamos a hacer muy cercano
este teatro a la gente, por ejemplo."
Y
en tan sólo seis meses, Suárez Marzal demostró ser un
funcionario que, como pocos, cumple con lo prometido. Aunque el presupuesto,
como se había anticipado, es exiguo, la imaginación parece ser
la aliada del director, que además tiene que compensar la ausencia
de títulos en la temporada anterior.
"La
mayor urgencia -explicó a LA NACION- es crear afluencia de público."
¿Cómo se logra en estos tiempos? La respuesta se encuentra en
la propia programación que, aunque la ópera y el ballet siguen
siendo los platos fuertes, también contempla diferentes ciclos de música
popular, exposiciones, obras de teatro y un emprendimiento social dirigido
a los jóvenes, a los mayores y también a los reclusos.
* * *
A
las producciones propias, como "Luisa Miller", de Verdi; "El
inglés de los güesos", de Boero-Lynch; "La traviata",
de Verdi, nueva versión de la que se realizó en el Luna Park;
"Alceste", de Glück; "La Cenerentola", de Rossini,
y "El murciélago", de Strauss, se sumarán en calidad
de óperas invitadas "Festival Stravinsky" (Juventus Lyrica),
"Castor y Pollux", de Rameau (Colegio Nacional de Buenos Aires);
"El trovador", de Verdi (versión semiescenificada de Mar
del Plata).
El
mismo criterio aplica para el ballet del Argentino, a cargo de Oscar Araiz,
enriqueciéndolo con invitados como Tangokinesis, dirigido por Ana María
Stekelman, Julio Bocca y "Tango por dos". Criterio que también
repite para los conciertos y los espectáculos teatrales.
"Hay
trampitas que uno puede hacer y consiste en convocar a un regista que pueda
aportar un toque renovador", explica Suárez Marzal. En cierta
forma esta "trampita" justificaría la invitación que
recibió Norma Aleandro para hacer la puesta de una de las óperas.
Con
esta programación alcanza para calentar la sala, como se dice habitualmente,
para atraer público entusiasta. Pero a Suárez Marzal le interesa
también captar nuevos espectadores. Para lograrlo, incorporó
la música popular y los grandes nombres del género: Juan Carlos
Baglietto, Lito Vitale, Teresa Parodi, Sexteto Mayor, Los Nocheros. Además,
en el valor de las entradas ofrece un descuento del 50 por ciento para estudiantes
y jubilados.
* * *
Pero
hay otras iniciativas culturales-sociales que hablan de una visión
expansiva del arte. Con la creación de la Camerata Académica,
integrada por jóvenes de 22 años de edad promedio, además
de ofrecer experiencia a los músicos, sirve para dar conciertos en
las unidades penales de La Plata, Junín, Azul y San Nicolás.
Además, el Cuarteto de Cuerdas, con 30 años de trayectoria,
se presentó en el Instituto Terapéutico N° 33, que alberga
a 260 mujeres con 40 niños.
"El
plan futuro -anticipó Suárez Marzal- es crear una minicompañía
de ópera y otra de ballet para poder presentarnos en el interior. De
esta manera, y con toda esta actividad, se justificaría la existencia
de este centro artístico platense."
La
pregunta que queda flotando es: ¿cómo se enfrentará este
compromiso económicamente hablando? "Los números nunca
cierran -finaliza el director-. Sé que estamos haciendo una patriada
y estamos hablando con todos para invitarlos a participar. Hay una cosa que
tengo muy en claro. El teatro cerrado es más caro que cuando está
abierto. Y con esta idea nos estamos manejando."
Y
aquí comienza el llamado a la reflexión. Con esta mentalidad,
Suárez Marzal devuelve al arte el compromiso social que siempre ha
tenido y que ha sido ignorado. En este caso, el Estado cumple con la función
de velar por el espíritu de su pueblo, sobre todo en los momentos de
crisis. La justificación la encuentra en la respuesta del público
que asiste y disfruta de todos y cada uno de sus espectáculos.
Por
Susana Freire
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