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El barítono Marcelo Lombardero tendrá a su cargo el rol protagónico
en el último título de la temporada del Teatro Argentino de La Plata, el Don
Juan de Mozart, que subirá el sábado con dirección musical de Mario de Rose
y régie de Daniel Suárez Marzal, con un reparto completado por los cantantes
locales Juan Rodó (que alternará el papel protagónico con Lombardero), Natasha
Tupin y María Soledad de la Rosa (Doña Ana), Teresa Musacchio y Mónica Ferracani
(Doña Elvira), Luciano Garay (Leporello), Rubén Martínez y Carlos Ullán (Ottavio);
Gabriela Pochinki y Adriana Poch (Zerlina), Juan Barrile y Oreste Chlopecki
(El comendador), y Mirko Tomas y Sebastiano De Filippi (Masetto). La obra
tendrá un total de cuatro presentaciones: sábados 9 y 16 (a las 20.30), y
domingos 10 y 17 (a las 17).
Lombardero es un intérprete en plena actividad. Esta semana se encuentra alternando
con Gui Gallardo en el Colón el papel de Mefistófeles en La condenación de
Fausto de Berlioz, a pocos días de volver de Medellín, donde fue invitado
en su doble condición de barítono y regisseur, para la puesta de Tosca de
Puccini y el rol de Scarpia. "Es la primera vez que hago esto con una ópera
grande y creo que es la última, ya que es demasiado trabajo y es medio incontrolable.
No se puede oficiar la misa y ser parte de la procesión. Alguna pata siempre
te queda afuera. Mi trabajo de regisseur es un segundo oficio, un trabajo
a futuro, que estoy aprendiendo, ya que no me veo dando clases de canto cuando
se me acabe la cuerda. De todas maneras, fue una buena experiencia, sacando
las bombas".
¿Bombas?
Sí, después de la segunda función estábamos comiendo en un restaurante y a
doscientos metros del nuestro explotó otro. Por suerte elegimos bien. Colombia
es un país al que voy mucho, a hacer ópera y también a cantar con la Filarmónica
de Bogotá; es un país que adoro, pero se vive en medio de una gran locura.
No será esta la primera experiencia de Lombardero con el Don Juan de Mozart.
"La primera vez que hice esta ópera fue en el papel de Leporello, en una producción
del Argentino de La Plata en 1991. Fue mi primer rol importante. Después siempre
hice el papel de Don Juan, la primera vez en Tucumán, luego en el Roma de
Avellaneda, y afuera en varios lados".
¿Cómo es el personaje de Don Juan?
Parafraseando un poco a Kierkegaard, para mí Don Juan no es un personaje.
Es un arquetipo, una consecuencia social. Pasa lo mismo con los grandes roles
culturales, como Fausto. Pero en Don Juan está la transgresión; me refiero
a la transgresión en serio, no a alguien que dice "puta" en la televisión.
Don Juan tiene todos los condimientos que el resto de los personajes no tiene.
Don Juan es como un puzzle, formado de lo que carece el resto, Ottavio, Masetto,
incluso las mujeres. Excepto Doña Elvira, la única mujer que ha amado a Don
Juan y tal vez la única a quien él ama. No pienso el rol psicológicamente.
Don Juan es como un espectro que pasa: los personajes son los otros.
¿Es una construcción ideal?
Absolutamente. Es un tipo que carece de psicología, porque si no no podría
soportar lo que hace. Don Juan pasa por la vida como una navaja abierta, camino
hacia su final. El Don Juan de Mozart me parece más interesante que el de
Molière, que está más cerca de la commedia dell 'arte. Tiene más
profundidad, más alcance, y esto viene dado por la música.
Federico
Monjeau, Clarin, Jueves 7 de noviembre de 2002 |
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