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Maximiliano
Guerra con el Ballet del Mercosur
Aunque
Charly García muchas veces se encargue de desestimar algunas interpretaciones
que se hacen sobre sus temas, varios de los versos que incluyó
en "Desarma y sangra", hace ya dos décadas (estaba incluida
en el álbum "Bicicleta", de Seru Girán), toman
un nuevo sentido hoy y permiten leer algunas entrelíneas de la
jornada de anteanoche, una de las más atípicas que se vivieron
en el Teatro Colón.
Los protagonistas fueron Maximiliano Guerra y el Ballet del Mercosur,
quienes dieron una exposición de seis actos durante una función
extraordinaria. El espectáculo pasó por "Arms",
"Duetto" y "The End" y también incluyó
el folklórico "Bailantas" y "Tangos mirando al Sur",
que, como su título lo anuncia, es de perfil tanguero.
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Como
la función coincidía con las celebraciones del 25 de Mayo,
sin miedo a quedar opacado, el bailarín le propuso al astro del
rock vernáculo la idea de participar en esta función realizada
en la sala más importante de la Argentina. La última semana
García desechó varias ofertas relacionadas con la fecha
patria, pero esta ecuación no ofrecía cavilaciones: invitación
de Maximiliano Guerra, Himno Nacional Argentino, Teatro Colón.
Por eso Charly y Maximiliano aportaron su cuota a los festejos de la Revolución
de Mayo en un clima político, económico y social tan particular
para la Argentina.
.
Minutos antes de la función, en la puerta del Teatro Colón
hubo escraches de ahorristas que pensaron que se trataba de una presentación
de gala con asistencia de funcionarios y políticos de primera línea.
.
Sin embargo, la única figura fue la legisladora Alicia Castro,
que, al ingresar con una bandera argentina, se jactó ante las cámaras
por no haber sido abucheada, sino aplaudida.
Confusión en plateas y palcos
Luego, empleados del teatro expresaron sus reclamos por haber sido excluidos
de esta función, y hacia el final de la primera parte de la obra
un grupo de asambleas populares ingresó por la entrada de la calle
Tucumán y se dirigió al segundo piso para exhibir sus banderas.
La confusión en plateas y palcos no duró más de un
minuto. Entre la oscuridad de la sala y un escenario envuelto entre humo
y el ritmo machacante de un tema de Pink Floyd, algunos creyeron que todo
formaba parte de la performance. Recién durante el intervalo volaron
algunos panfletos y se cruzaron acusaciones entre manifestantes y plateístas,
pero pronto retornó a la sala una calma que se mantuvo hasta el
final de la actuación.
.
Después del show, en camarines, Guerra y García cruzaron
elogios. El bailarín también dijo que "de alguna manera"
los manifestantes tuvieron "un poquito de razón". Pero
se molestó por la irrupción en el espectáculo y aclaró
que era una actuación para todos con entradas baratas.
"A todos nos toca lo mismo, la diferencia es que a mí no me
preocupa la guita. Nunca tengo nada en el banco. El problema es el corralito
mental y emocional", dijo más tarde García. "Hoy
yo quise contar una historia que me dejara tranquilo conmigo mismo y que
no fuera mala onda con la gente."
Un rato antes, ese Charly que nunca encontró su corbata se elevó
desde la plataforma del foso, enfundado en un ambo oscuro y entre varios
teclados, con las estrofas del Himno. Para el bis regaló "Desarma
y sangra", con frases que todavía tienen mucho para decir.
Mauro Apicella, la
nacion 27 de mayo de 2002
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incidentes, por favor, haga clic aca
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