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Desde
ayer, el Teatro Colón volvió a tener un reglamento de trabajo.
Aunque parezca insólito, la célebre sala lírica que
depende del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires se manejó por
"usos y costumbres" durante una década y media. Esto
dio pie a un sinnúmero de situaciones absurdas y a un estado de
conflicto permanente entre los trabajadores y las autoridades alrededor
del qué y el cómo se debían realizar las actividades
más simples y cotidianas.
Esto se debió a que la anterior reglamentación, un decreto
de 1978, durante la última dictadura militar, cayó en desuso
con el regreso de la democracia, en diciembre de 1983, pero no llegó
nunca a ser derogada y reemplazada por otra.
El decreto N° 720, aparecido ayer en el Boletín Oficial de
la Ciudad de Buenos Aires, informa que el jefe de gobierno porteño,
Aníbal Ibarra, pone en funcionamiento el nuevo reglamento de trabajo
para el Teatro Colón. Ya había sido redactado en una subcomisión
integrada por representantes del Ejecutivo porteño y el sindicato
(Sutecba y delegados del Colón) en el verano último.
En el texto quedan comprendidos los derechos y obligaciones de los trabajadores
pertenecientes al área escenotécnica y los integrantes de
los cuerpos artísticos estables del Colón: el Coro, la Orquesta
Estable, el Ballet, la Filarmónica y los maestros internos.
Con respecto a los primeros, la reformulación de los turnos de
trabajo, que -en forma inexplicable- dejaban sin ocupar la franja de la
tarde, permite ahora contar con distintas bandas horarias que ocuparán
toda la jornada, desde las 8 de la mañana hasta la una de la madrugada
del día siguiente.
La consecuencia inmediata es que el Colón podrá ofrecer
una mayor cantidad de funciones, ya que hasta hace poco la sala terminaba
siendo ocupada por ensayos nocturnos, que ahora se realizarán por
la tarde. En este caso, la norma no hace más que equiparar el régimen
horario, por ejemplo, al que tienen los trabajadores escenotécnicos
del Teatro General San Martín (también dependiente de la
Ciudad de Buenos Aires).
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Otra medida clave que mejora el rendimiento del Colón, en este
caso en términos económicos, es la disposición de
que el franco semanal puede hacerse efectivo en forma alternativa los
domingos o los lunes, tal como figura en el artículo 10 de la nueva
normativa. Anteriormente, al estar fijado el lunes como único día
franco, cada vez que se abría el Colón en esa jornada se
tenían que pagar horas extras, y doble.
Importante ahorro
Sólo con estas dos medidas, aseguran en el Colón que se
podrán ahorrar los alrededor de tres millones de pesos anuales
que se gastaron en promedio solamente en el pago de horas extras en los
últimos años.
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Después de cuatro años de turbulencias que provocaron más
de un cambio en la dirección del Colón, con diferentes reclamos
entre las partes que derivaron en paros y hasta en un "lock out patronal",
hace un par de años, la sanción del reglamento parece poner
fin a la incertidumbre en que se manejaba la actividad artística
del célebre teatro de ópera y ballet porteño.
De hecho, la norma hasta incluye un ítem que reglamenta la creación
de la Comisión Laboral de Interpretación, integrada por
dos representantes de los trabajadores y dos del Gobierno de la Ciudad,
para intervenir "cuando surjan dudas en la interpretación
del reglamento, con carácter obligatorio cuando se suscite un conflicto
colectivo", como también "futuras modificaciones y el
reglamento para ingresos, cobertura transitoria de vacantes, giras y cualquier
otro tema que de común acuerdo se decidiera reglamentar".
Cuatro años conflictivos
Atrás quedó el acta-acuerdo de mayo de 1998, firmada por
Darío Lopérfido cuando era secretario de Cultura porteño,
que sólo terminó de cumplirse en sus quince puntos a fines
del año último, cuando su sucesor, Jorge Telerman, realizó
el llamado a concurso para cubrir los puestos que estaban a cargo de artistas
y escenotécnicos con los llamados "contratos basura".
Los trabajadores dieron un vuelco al conflicto con un cambio en sus representantes
y la actual dirección,que integran Emilio Basaldúa y Pablo
Batalla pueden ahora intensificar la oferta de espectáculos.
Por supuesto, las cosas nunca llegan a ser simples en el Colón:
el llamado a concurso fue efectuado, pero no se concretó todavía,
debido a que un integrante contratado del Ballet Estable presentó
un recurso de amparo, aceptado por el juez Roberto Gallardo. Ahora se
espera una resolución de la Cámara de Apelación para
destrabar este punto.
La normativa tiene especificaciones para todas las actividades del Colón,
con algunas zonas claras y otras no tanto (por ejemplo, qué pasará
con el seguro para instrumentos de los músicos de las dos orquestas).
Eso sí, de aquí en más todo se discutirá a
partir de un marco coherente.
Martín
Liut
La Nacion, 20 de julio de 2002 |
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