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Con
interrogantes, con buena voluntad y con un color absolutamente vernáculo,
casi sobre su mismo comienzo, el Colón dio a conocer los contenidos de
su programación. En realidad, la presentación no fue ninguna sorpresa
sino la confirmación de lo que todos sabrían que sucedería. El país no
puede traer a Plácido Domingo, Frederica von Stade o Samuel Ramey para
que exhiban su arte sobre el escenario. Pero no únicamente a ellos, sino
que tampoco a otros cantantes extranjeros menos cotizados ni a directores
de segundo orden.
En tiempos del dólar en ascenso no hay más alternativa que confiar los
protagónicos, las puestas y las batutas a músicos argentinos. Quienes
deberán asumir las responsabilidades que ello implica.
La temporada operística constará de nueve títulos. De las cuatro patas
sobre las cuales, se apoya la lírica, faltará Wagner y esto, sencillamente,
porque en el medio local no hay posibilidades de armar un digno elenco
wagneriano, con las exigencias vocales que significa. Sí estarán los otros
tres infaltables, Mozart, Verdi y Puccini.
Del resto de los títulos, algunos de ellos parecen sumamente oportunos
como, por ejemplo, "El ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny" de Kurt
Weill, sobre libreto de Bertolt Brecht, al decir del director del Teatro,
Emilio Basaldúa, lo más cercano a la realidad de Buenos Aires que puede
encontrarse en todo el repertorio lírico y musical. Se repondrá "Juana
de Arco en la hoguera" de Honegger, habrá un doble programa, barroco-contemporáneo,
con dos óperas breves, "Dido y Eneas" de Purcell y "El castillo de Barba
Azul" de Bartok, una obra largamente esperada como "Las Indias galantes"
de Rameau, a cargo de Gabriel Garrido y su ensamble Elyma, una ópera de
bel canto, "El elixir de amor" de Donizetti, y todo concluirá con "Wozzeck"
de Alban Berg.
Entre los cantantes que tendrán papeles protagónicos estarán Graciela
Oddone, Gustavo Gibert, Carina Höxter, Paula Almerares, Darío Volonté,
Marcelo Lombardero y Cecilia Díaz. Hay que destacar que aportarán su música
dos tenores de proverbial éxito internacional como Luis Lima y Raúl Giménez
y, al mismo tiempo, llama la atención que no estén Virginia Tola, José
Cura y Marcelo Álvarez. Aunque Basaldúa advirtió que, en los próximos
días, puede haber, en este terreno, algunas muy buenas sorpresas. Por
otra parte, el papel de Juan de Arco, para actriz dramática, será asumido
por Dominique Sanda, casi una argentina más.
Entre los directores de la ópera actuarán Pedro Ignacio Calderón, Gerardo
Gandini, Stefan Lano, que así retorna al Colón, y Mario Perusso. En el
campo de la régie es donde se podrá observar la mayor cantidad de artistas
argentinos de renombre internacional: Jérôme Savary, Alberto Félix Alberto,
Alfredo Arias, Roberto Oswald y Jorge Lavelli.
En otro terreno, la Filarmónica de Buenos Aires ofrecerá un ciclo de abono
a 16 conciertos nocturnos, otro ciclo vespertino, los días domingos, y
una serie de presentaciones en la Facultad de Derecho. Pero no puede opinarse
demasiado sobre solistas, directores y repertorios porque aún abundan
los espacios en blanco. Aunque puede presumirse que habrá buenos momentos
cuando los solistas sean Fernando Hasaj, Claudio Barile, Manuel Rego u
Horacio Lavandera. Sobre este panorama local, habrá también un momento
de otra dimensión. En el Colón se llevará adelante el Segundo Concurso
Internacional Martha Argerich y la gran pianista, que presidirá el jurado,
se presentará en un concierto con orquesta el 5 de septiembre. Pero, en
nuestro país wnadie puede saber qué pasará, dentro y fuera del Colón,
en una fecha para la cual faltan algunos siglos.
Pablo Kohan,
Revista Noticias, 30 de Marzo de 2002
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