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A
pesar de que se educaron en colegios religiosos, Juan Manuel Muñoz
y Silvina Penzotti hace años que no pisan una capilla. La pareja
se conocio en un solarium de Olivos. Al poco tiempo ya estaban casados.
Por razones de seguridad decidieron vivir en un departamento. "Una
vez me asaltaron, yo tenia un convertible frances. Se llevaron mi
telefono celular y mi Rolex. Todavia no se porque no se llevaron
el auto. Sera porque era muy reconocible". Desde entonces, Juan
Manuel viaja en una cuatro por cuatro. Silvina es ama de casa porque
su esposo le pidio que dejara de trabajar. "Hicimos un trato. Yo
probaba quedarme un mes en casa y, si no me gustaba, volvia a laburar.
Pero la verdad es que me encanto", dice, desprejuiciada. Desde entonces
se dedica a decorar su departamento de 150 metros cuadrados, que
incluye un living con gimnasio. Mirta es la mujer que le ayuda a
preparar la comida, hacer la limpieza y atender a Pedro, su hijo
de cinco meses. "Es una mas de la casa", sentencia Juan Manuel.
A partir del nacimiento de Pedro quieren mudarse a una casa en Punta
Chica, San Fernando. "No quiero que se crie encerrado entre cuatro
paredes", dice Silvina mientras acaricia a Perez, el gato himalayo
-gris, gordo y peludo- que deambula sin patente y tiene su propio
canasto de juguetes, un baño especial y una atencion de primera.
Cada dia y medio lo peinan y todas las semanas lo bañan, muy a pesar
de Perez.
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Los
perros de Paula Cahen D'Anvers se llaman Violeta y Alvarez, este
ultimo en homenaje a su pareja, Federico
Alvarez Castillo. Paula es diseñadora de ropa y
todo lo aprendio por su cuenta. Primero creo Via-Vai y despues
la linea que lleva su nombre. Instalo su oficina en Olivos, sobre
Avenida del Libertador: "Es barbaro. No piso mas el Centro. No
tenes el estres. Yo llegaba a la oficina estresada por viaje,
¿entendes?".
El
principal hobbie de Paula es decorar su casa de Las Lomas de San
Isidro. Pintada de color "amarillo batata", abarca 550 metros
cuadrados y esta emplezada en un parque de tres mil metros, salpicado
de arboles centenarios. Sus objetos mas preciados son una comoda
veneciana del siglo pasado y la chimenea que trajo de Miami para
entibiar las noches de invierno. Para Paula, los fines de semana
duran tres dias: los viernes nunca trabaja. "Es un privilegio
enorme que logre imponerme", dice. El viernes es, entonces, para
muchas mujeres, el idea ideal para ir al supermercado, al a peluqueria
y para tomar clases de cocina con Natalia Varela: tres horas,
45 pesos.
La
profesora aprendio el oficio en los mas refinados restaurantes
de Paris y Londres y tiene un servicio de comidas a domicilio.
La contratan para que les prepare el te: 20 pesos por persona.
Paula Cahen D'Anvers tambien aprovecha los viernes para aprender
golf: "No hago gimnasia porque soy muy fiaca. Eso se lo dejo a
Fede que tiene su propio gimnasio en el subsuelo, al lado de su
coleccion de motos."
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