Es determinante en las relaciones y la atracción sexual.
Éstas se condicionan por reacciones o disfunciones psicosomáticas:
la fatiga, el insomnio, la apatía, la depresión, la soledad, un
fracaso profesional, la inapetencia, el estrés. La mayoría de las
disfunciones inhiben parcial o completamente la libido.