El hielo es un invitado excitante a los juegos sexuales.
Las experiencias vividas por numerosas parejas recomienda su
utilización como estimulante en toda la superficie del cuerpo,
pero especialmente en el ombligo y las plantas de los pies. Los
hombres son sensibles al frío sin perder su erección, en la zona de
los riñones. Incluso algunas mujeres utilizan el hielo para masturbarse,
ya que, a pesar de la aparente contradicción que representa, es un gran
estimulante cutáneo.