Tras el orgasmo, sobreviene la fase de resolución. Los
órganos recuperan su aspecto habitual y se normalizan
las constantes vitales, como la presión arterial, la
respiración y el ritmo cardiaco. Se llega a una sensación
física y psíquica de calma. Esto se debe ,en gran parte,
a que el tremendo alboroto hormonal y neuronal que desata
el clímax provoca la liberación por parte del cerebro de
unas sustancias denominadas endorfinas o neuropéptidos.
Éstos, que se asemejan al opio, proporcionan una sensación
de bienestar que hace que los amantes, sobre todo el hombre,
caigan rendidos.