HERPES
El virus del herpes tiene muchas formas y causa varias
infecciones en diferentes partes del cuerpo. El herpes
genital es causado por una forma del virus del herpes
simple, el HSV2. Se transmite sexualmente y provoca
ampollas en las zonas genital y anal. Cuando las ampollas
revientan formando úlceras, resultan dolorosas y muy
contagiosas. El virus permanece en el sistema nervioso,
pero sólo es infeccioso cuando hay llagas genitales.
Los ataques posteriores pueden desencadenarse por el estrés,
un momento determinado del ciclo menstrual, el sexo, la
masturbación, la luz solar o la ropa ceñida.
Durante un ataque es posible experimentar síntomas parecidos
a la gripe, como fiebre y dolor de cabeza. Quienes lo padezcan
pueden notar picor o escozor en la zona genital o anal, y
desarrollar pequeñas ampollas, seguidas de úlceras. Éstas no
siempre son visibles: pueden quedar ocultas dentro del
recto, o en el interior de la vagina y el cérvix en las
mujeres. La evacuación de la orina puede ser dolorosa si
entra en contacto con las úlceras.