Después de una deliciosa y satisfactoria unión sexual, cuando estamos exhaustas y él está
al lado nuestro, es importante saber que hay asuntos muy delicados para tocar en esta
circunstancia.
Los momentos íntimos son tan decisivos para ellos como para nosotras, pero en maneras
diferentes. Si muchas mujeres se sienten totalmente vinculadas a sus parejas después de
hacer el amor, los hombres funcionan diferente, y no se sienten necesariamente listos para
hablar de ciertas cosas. Para los hombres, lo que viene después del sexo es el disfrute de
lo que pasó y el descanso, y no están listos para entrar en conversaciones peligrosas ya
que se encuentran muy vulnerables.
Entre los temas tabúes más evidentes sería el mencionar a tu ex, cuando estás en la cama
con tu nuevo amor. Es claro que no vas a decirle cuánto extrañas a tu amante anterior o a
comparar sus desempeños sexuales. Pero cualquier mención aunque a tí te parezca superflua
o incluso alentadora para él, como lo malo que era el otro en la cama, lo intimidan y le
resultan demasiado amenazantes.
Es muy probable que incluso piense que tú lo mencionas porque todavía sientes algo por él,
aunque los comentarios sean inocentes o incluso negativos. Así que para evitarte problemas
pasa por alto tu deseo de hacerlo sentir bien criticando a tu ex, pues no va a funcionar y
sólo lograrás que tu dulce amante se enoje y decida marcharse.
Por otra parte, el trabajo es un tema estresante en cualquier lugar y rato por lo que por
qué traer el estrés a la cama donde tendría que existir solo tranquilidad, romance y
sonrisas, y dónde deberías olvidarte de tu vida cotidiana. Si después de hacer el amor,
tú decides hablar de algo tan prosaico com el trabajo, primero que nada, estarías indicando
que el sexo no fue tan bueno puesto que no te hizo olvidar esa reunión, o el tono que tu
jefe usó esta mañana.
De igual forma, traer la materia laboral a colación hará que tu pobre y sexy bombón se
acuerde a su vez de sus problemas de trabajo lo que inevitablemente lo amargará y lo hará
olvidar la maravillosa experiencia que acaba de compartir contigo.
Otra conversación que no debes tener después de haber consumado la pasión es el estado o
nivel en que la relación está. Puede ser que para tí, el desnudarte y llegar a ese ámbito
de intimidad implique que existe una relación estable y comprometida que te da derecho a
exigir muestras de ese compromiso y preguntar si se van a casar, si se van a ir a vivir
juntos, si ya puedes presentarle a tus padres y cosas por el estilo.
Para los hombres en cambio, por lo general (siempre hay excepciones) tardan bastante en
aclarar sus sentiminetos y emociones y el sexo no acelera las cosas. No lo presiones, porque
en ese instante deseará no haber llegado a tanto contigo y querrá irse, pues en el mejor de
los casos tendrá pánico y en el peor pensará que haz utilizado el sexo como una arma para
atraparlo, lo cual es totalmente contraproducente.
El asunto más delicado y con el cual debes saber jugar es el sexo que acabas de tener. Es
común que la mujer tienda a querer hablar de lo que acaba de vivir, pero para un hombre
esta situación es incómoda y lo inerpretará como que estabas demasiado atenta a lo que él
hacía para verdaderamente dejarte llevar por la vivencia.
Claro, que si te dedicas a decir lo maravilloso o lo diferente que fue, y el gran amante
que es, no hay ningún problema, pero si vas más allá de ahí y empiezas a indagar en sus
sensaciones o en lo que te hizo, no podrá disfrutar del momento post orgasmo que es lo que
él realmente quiere.
De esta forma, ya conoces las conversaciones prohibidas después de haber tenido sexo. Para
que no te compliques asegúrate de mantener el diágolo en un nivel básico de admiración y de
disfrute sin entrar en cuestiones escabrosas, para que así sea verdaderamente placentero.