La pregunta de si ¿Sirve la Educación Sexual? o si ¿Se debiera enseñar
educación sexual en las escuelas?, no son la incognita, mas bien es,
¿Cómo se debe de enseñar?.
Actualmente los centros docentes e instituciones educativas públicas
tienen dentro del Proyecto Educativo Institucional PEI una serie de
proyectos en donde se incluye la educación sexual, a un que en muchos
de estos centros de educación no se tiene la disponibilidad de los
condones, de existir, los adolecentes se familiariza con este tipo de
preservativo, rompiendo el mito y la verguenza.
Sin embargo la pregunta ahora es si estos programas son realmente eficaces,
y si no lo son, como podremos mejorarlos? ¿Porque necesitan los jóvenes
educación sexual? Los jóvenes necesitan información correcta para ayudarles
a protegerse a si mismos. En Estados Unidos tienen mas del doble de las
tasas de embarazo que cualquier otro país industrializado, mas de un millón
de jóvenes quedan embarazadas cada año. Los jóvenes tienen las mas altas
tasas de enfermedades transmitidas sexualmente (ETS) que cualquier otro
grupo de otras edades, uno de cada cuatro contraen alguna ETS antes de
los 21 años.
Las ETS, incluyendo al VIH, pueden dañar tanto la salud como la habilidad
reproductiva de un(a) joven. Todavía no hay cura para el SIDA. La infección
del VIH se está incrementando mas rápidamente entre la gente joven. En 1994,
417 casos nuevos de SIDA fueron diagnosticados entre jóvenes de 13 a 19 años,
y 2,684 nuevos casos de SIDA entre los de 20 a 24 años de edad.
¿En que ha fallado la educación sexual? El conocimiento por si solo no es
suficiente para poder cambiar la conducta. Los programas que principalmente
se basan en brindar información sobre preceptos morales y sexuales, como
funciona el sistema sexual del cuerpo, que es lo que los jóvenes deben y no
deben hacer, han fallado. Sin embargo, los programas cuyo enfoque principal es
ayudar a los jóvenes a cambiar su conducta usando la dramatización, los juegos,
y los ejercicios que refuercen su habilidad al socializar han mostrado señales
de efectividad en otros paises desarrollados.
Los educadores, los padres de familia y los que dictan las leyes deben evitar
conceptos de educación sexual dictados por la emoción; si nos basamos en las
tasas que tienen los adolescentes de embarazos no deseados y de ETS, incluyendo
el VIH, no podemos seguir ignorando la necesidad de la educación, ni como
atrasar las actividades sexuales y sobre todo como protegerse a si mismos una
vez sexualmente activos.