Cuando se habla del orgasmo masculino, hay muchas dudas que en general, se responden
con mitos o creencias equivocadas.
En primera instancia, se cree que el orgasmo del hombre y la eyaculación son lo
mismo. Recientemente, se ha demostrado que es posible que el varón tenga orgasmos
sin que necesariamente estén acompañados de la eyaculación, o por el contrario,
eyaculaciones sin orgasmos. Es cierto que es común que se presenten simultáneamente
y es por eso, que tienden a confundirse como un mismo fenómeno.
Por otra parte, se acostumbra a creer que no puden controlar la eyaculación, por lo
que se produce la eyaculación precoz o discontrol eyaculatorio, y que la única manera
posible de retardarla es pensar en otras cosas durante el coito. Otra forma por la
que han optado para controlarlo es utilizar cremas anestésicas, sin saber que están
exponiéndose a la posibilidad de que se pierda la sensibilidad del todo, lo que
inhibe la eyaculación, e incluso puede provocar la total pérdida de la erección.
Hoy se sabe que la manera más efectiva de superar esta condición es mediante la
realización de ejercicios terapúticos en conjunto con la pareja.
Con respecto a la erección, hay otra creencia muy difundida y es que apenas el hombre
termina de eyacular, pierde la erección. Esto es totalmente contrario a la realidad.
La erección se mantendrá más tiempo después de la eyaculación, mientras más dure
excitado.
Es debido a esto, que actualmente, también se sabe, a diferencia de lo que se maneja
popularmente, que el hombre es igual de capaz que la mujer, de sostener el coito,
después de la eyaculación, e incluso de tener varios orgasmos.
La verdad es que así como en la mujer, en el hombre se presentan distintos tipos de
orgasmos, lo que posibilita que sea multiorgásmico.
El orgasmo que se conoce más es el que se produce acompañado de la eyaculación. Por
otro lado, y el más frecuente en los hombres multiorgásmicos es el de contracciones
musculares, pero sin eyaculación. En este caso, lo que sucede es que se presentan
varios orgasmos, y hasta en el último se da la salida del semen.
Otro clase de orgasmo es el que se focaliza en la próstata, el cual es más común en
las relaciones homosexuales masculinas, ante la posibilidad de la penetración anal.
Por lo general, los heterosexuales tienen poca disposición a que sus compañeras
incurcionen en caricias focalizadas en esta zona, debido al prejuicio hacia el
homosexual, pero los que rompen esta barrera descubren una gama increíble de nuevas
sensaciones. Practicar estas caricias y experimentar placer no quiere decir que
exista tendencia o peligro de ser homosexual.
Otro tipo de orgasmo que se encuentra en investigación, es el que se produce ante la
estimulación delicada y focalizada en alguna zona del glande o incluso en las
tetillas. Este orgasmo debe ir acompañado de una especial relajación, pues sino la
caricia puede resultar demasiado molesta. El orgasmo que se produce es diferente,
y lo que se expulsa es un líquido claro y viscoso, parecido a la orina, el cual se
cree es líquido prostático. Esto sería, aparentemente lo más parecido a la eyaculación
de la mujer, y a la estimulación del Punto G femenino.
Como vemos la mayoría de los mitos son respecto a la sexualidad masculina, esto
probablemente causado por el tabú que resultaba la sexualidad femenina hasta hace
unos pocos años. Por otra parte, es posible observar que la respuesta sexual del
hombre es más complicada de lo que se creía y tiene tantas variantes como la de la
mujer.
Nunca está todo escrito en materia de sexualidad, por lo que es importante que la
pareja esté dispuesta a experimentar y a probar nuevos caminos para enriquecer así,
su relación y su vida sexual.