Toda relación sexual sana debe estar precedida de lo que se llama el juego precoital
o todas esas caricias que requerimos para entrar en calor.
La idea de este juego es disfrutar (como la misma palabra lo dice) a lo máximo todas
esas sensaciones sin inhibiciones de tiempo, espacio o prejuicios que entorpezcan
nuestra libertad de sentir o provocar placer. Para que esta etapa sea todo un éxito
es fundamental decir lo que nos gusta y lo que no, pero también investigar. Como a
mucha gente, puede ser que a tí o a tu pareja les moleste que los empiezen a
acariciar directamente en los genitales, por lo que es mejor averiguar.
La exploración en el preámbulo es necesaria para hacerlo más interesante y
satisfactorio. Es así y solo así que podemos descubrir nuevas zonas erógenas en
nuestra pareja y en nosotras mismas. Es muy fácil que olvidemos investigar y buscar
la innovación porque nos acostumbramos a una rutina que resulta sumamente nociva
para nuestro entendimiento sexual.
Asumir que a nuestra pareja le gusta lo mismo que a nosotros es un error muy común.
Debemos considerar que nuestra pareja es una persona distinta a nosotras con
necesidades y sensaciones muy distintas a las nuestras, por lo que hablar de lo
que se quiere y preguntar, así como explorar y utilizar nuestra imaginación, es
una forma de enriquecer nuestro comportamiento sexual.
Para que un juego precoital sea un éxito se requiere de mucha paciencia, tiempo,
tranquilidad, seguridad y buena comunicación con nuestra pareja.
Uno de los elementos que después de un tiempo, las parejas tienden a olvidar, son
los besos. Los besos son el contacto íntimo por excelencia. Prepara el terreno y
nuestro ánimo para un mayor contacto. Por eso, los besos deberían darse en cualquier
parte del cuerpo. Recuerda que si tu pareja tiene buenos hábitos de limpieza, sus
genitales o cualquier otra zona están igualmente limpios, así que no debes
preocuparte de si tendrá demasiados gérmenes o si olerá bien.
Por otra parte, es importante que la pareja participe activamente en la búsqueda
de nuevas sensaciones en especial en la mujer, pues internamente nosotras presentamos
áreas especialmente sensibles como el punto G.
Para la exploración intravaginal es importante que las mujeres estemos lubricadas
es decir bien exitadas, para que no haya sensaciones de dolor o molestias que inhiban
el placer sexual. Así el compañero debe ir poco a poco acaricienado las paredes
vaginales, mientras la mujer expresa lo que siente. Cuando ya han quedado claros los
puntos de mayor exitación, pueden variar de posición, pues los estímulos varían no
sólo según la forma sino también den acuerdo con los ángulos desde donde se haga
la caricia.
En fin, las posibilidades son infinitas, sólo se requiere de nuestra experimentación,
paciencia y creatividad, para que la vida sexual de la pareja resulte tan interesante
y atractiva como siempre.