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Mi amiga Erasmus

La siguiente historia que os voy a contar es totalmente verídica, y es una de las mejores cosas que me ha pasado en la vida. Llevaba yo tiempo saliendo con una chica y esta decidió irse de erasmus, cosa que no me hacía mucha gracia. Como muchas parejas que se separan por esto del erasmus, nuestra relación se rompió después de 3 meses de inseguridades por parte de ella. Yo mientras, aquí conocí a una chica que estaba estudiando también erasmus, extranjera. Desde el primer momento me atrajo: Piel morena, 1,60, pechos grandes, muy guapa y una boca muy sugerente, con una bonita lengua. Yo había cortado con mi ex-chica en noviembre, y no me "recupere" sexualmente hablando hasta después de navidades, cuando mi amiga extranjera, volvió de su país. Siempre la acompañaba yo a casa, estaba en su casa de alquiler viendo la tele, y después me iba a la mía. Hasta que un día me dijo que si me quería quedar a dormir. Acepté, y nos quedamos tumbados en el sofá. La cosa prometía porque sentía que yo le atraía a ella, y ella sabía que yo sentía lo mismo hacia ella. Nos apretujamos en el sofá para no caernos, y en un cambio de postura, nos encontramos nuestras caras frente a frente.. Nos empezamos a besar de forma salvaje. Yo sentía su lengua carnosa jugueteando con la mía y cada vez me ponía más cachondo. Hacía tiempo que no disfrutaba con una tía, puesto que además mi ex no es que fuera muy dada al sexo, mas bien lo contrario. Tenía muchas ganas de pasar a la acción, pero me apetecía disfrutar al máximo de mi primera incursión en mujer "extraña" en muchos años. Le quité la camiseta y allí asomaron sus pechos enormes en comparación con su cuerpecito de 1,60. Empecé a chuparlos con frenesí, rodeando con mi lengua sus pezones duros. Mi polla ya no cabía en el pantalón, pero me apetecía aguantar más. Así que empecé a bajar mi lengua por todo su cuerpo hasta llegar al pantalón. Empecé a desabrocharlo y allí tenía su tanga, metido en su bonito culo, muy mojadito por la parte de delante. Mientras seguía tocándole sus grandes pechos de forma salvaje, y ella gemía y me decía cosas con su acento que cada vez me ponía más cachondo. Le quité su tanga y me dediqué sin esperar mas a sumergir mi lengua en su coñito húmedo. Su gemido fue impresionante. era la primera vez que se lo chupaba a una tía "extraña", e intenté dejar el pabellón alto. Recorría con mi lengua cada centímetro de su coño húmedo, introduciéndola suavemente y saboreando sus fluidos. Mi boca y alrededores estaban empapados, y yo seguía chupándoselo sin descanso. Su clítoris pequeño y rojo parecía que fuera explotar, y yo seguía dándole con mi lengua, chupandole una y otra vez, de arriba a bajo, de lado a lado. Empezaban a darme calambres en la lengua de tanto succionar su clítoris, cuando ella se corrió de forma salvaje, dando un gemido profundo y salvaje. Seguí unos minutos más hasta que ella me apartó, me recostó hacia detrás y empezó a bajar los pantalones. Me bajo los calzoncillo y dejó mi polla al aire, roja, esperando que le hicieran algo. Primero la besó, la humedeció con su saliva. Notaba como sus labios carnosos jugaban con mi capullo. Y después... se la hundió toda en la boca. Fue increíble, se la metió hasta dentro y empezó a jugar con mi polla dentro de su boca rodeándola una y otra vez con su carnosa lengua. Se la sacaba de la boca y se la metía otra vez. Yo estaba cardiaco. Hacía tiempo que no tenía ningún tipo de relaciones y mi ex no era nada de virtuosa ni comiendo pollas, ni follando. Gracias a díos yo me había masturbado ese día y llevaba el depósito vacío. Y esa succión de mi polla por parte de mi amiga erasmus duró bastante rato. Todavía puedo sentir como me la chupaba, removía su lengua sobre mi capullo y me chupaba mis testículos. Lo único que me pidió, es que cuando me fuera a correr se lo avisara para que se retirara. Y allí seguía ella, chupandomela mas y más, preguntándome como iba la cosa: ¡vaya mamada! pensaba yo. Ya llego el momento, con el capullo rojo, y con mi polla al máximo de erección en la que no pude aguantar más, y en el último recorrido de su lengua sobre mi polla, le dije que se quitara, me la meneo un par de veces más arriba abajo, y allí llegó mi corrida. Mi leche salió por la punta del capullo a borbotones mientras ella seguía meneándome la polla. Salía de forma curiosa, no a chorro, si no a grandes gotones de semen blanco, que se desparramaban por el glande, y se escurrían por mi polla hasta llegar hasta los testículos. Y ella seguía meneándomela, hasta que no quedó una gota de semen dentro de mis huevos. Ella me frotó la punta del capullo con la mano para acabar, y allí nos quedamos los dos después de una primera sesión mutua de sexo oral, que después llevaría a muchas más.

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