Se da fundamentalmente en sujetos heterosexuales, en su gran mayoría los
homosexuales que se travisten en aras del espectáculo, de la protistución,
o simplemente por placer estético o por histrionismo, pero ello no guarda
relación con la excitación sexual. Generalmente son hombres heterosexuales
normalmente casados y con hijos, en algunas ocasiones lo comparten con sus
parejas. Se pueden considerar tres grupos de travestis:
1) El placer se obtiene con simples prendas de vestir femeninas. La visión
de estas prendas sobre un cuerpo de mujer sirve de preludio a una masturbación
o impulsa a que tengan una relación heterosexual.
2) Este se distingue por un desarrollo del deseo en torno al acicalamiento
y vestir femeninos, sea total o parcial. Incluso sienten la pretensión de
"pasar por mujer" durante minutos u horas. Con el paso del tiempo este tipo
de travestismo va asumiendo un comportamiento más asexuado.
3) Este grupo es el extenso al anterior, el acto de travestirse se extiende a
períodos de tiempo más amplios, incluyendo el equivoco femenino. Estos poseen un
extenso guardaropa, y utilizan una considerable cantidad de tiempo en contemplarse
travestidos ante el espejo. Por lo común, el hábito comienza ya en la niñez o en
la adolescencia con las primeras masturbaciones, o también pueden ser provocadas
por los propios padres que visten al niño con prendas femeninas. Desgraciadamente
las dos opciones se apoyan en casos individuales y parecen más ligados a la particular
historia de los individuos que padecen el transtorno que a la realidad comprobada.
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