RESEÑA HISTÓRICA

        En 1.957 reunidos un grupo de muchachos en un banco de la Plaza Isaac Peral, pensaron en la posibilidad de fundar una nueva Cofradía que procesionara el Martes Santo, ya que dicho día no lo hacía ninguna Hermandad en El Puerto; que estuviera dirigida principalmente para y por los jóvenes; cuya principal característica fuera la seriedad y sobriedad en su recorrido; y enfocada hacia la caridad al prójimo. Siempre han estado motivados por un espíritu de penitencia llevando a la Virgen al barrio alto, zona más humilde y deprimida de El Puerto, lo que contribuye al mayor esplendor en su salida.
        Necesitando de un lugar donde exponer a culto a la única imagen con la que en un principio contaba la hermandad, le fue asignada la misma capilla donde se encontraba y donde sigue en la actualidad, una pequeña capilla de unos cuatro metros cuadrados, situada bajo el coro de la Iglesia, en un lateral del mismo.
        Se constituyó canónicamente en la Iglesia Mayor Prioral en marzo de 1958, aprobándose sus reglas de forma provisional con el número 25-d-d por el Ilmo. Sr. Vicario General del Arzobispado de Sevilla el día 3 de noviembre de 1.958, y definitivamente por el arzobispo de Sevilla D. José Mª Bueno Monreal el 17 de marzo de 1965 como "Hermandad de María Santísima del Dolor y Sacrificio". En el año 1.978 se acordó la cotitularidad de Nuestro Padre Jesús Cautivo, aprobándose por el obispo de Jerez D. Rafael Bellido Caro, y adoptando la Hermandad su actual nombre. Figura inscrita en el Registro General de Asuntos Religiosos del Ministerio de Justicia con el nº 4114-SE/C.

       

          Fotos antiguas de Mª Stma. del Dolor y Sacrificio

     (Imágenes del fotógrafo Rafa enero 1959 y abril 1960)

 

RASGOS

Desde su fundación, esta Hermandad ha tenido unos rasgos muy peculiares que la distinguía de la otras existentes en la ciudad, y que han sido características identificativas que la han acompañado durante su existencia; podemos destacar los siguientes:

 

La "Virgen de los Palos"

        El primer año de su Salida Procesional, ocurrió un hecho que marcaría la historia de la Hermandad y que sería recordado para siempre: llegados a la calle Lechería (ahora calle Cervantes), el desfile procesional se encuentra con una casa que, amenazando desplomarse, ha sido apuntalada con unas vigas que cruzan la calle de lado a lado, y cuya altura impide la entrada del paso de María Santísima; el murmullo en los presentes se generaliza, dada la juventud y falta de experiencia de cargadores y capataz, y la sospecha de que no podrá seguir su camino; en ese momento y a la voz firme de "a los brazos", el paso baja de los hombros de los portadores a la altura de las cinturas, y de nuevo, a la orden de "al suelo", "más bajo, más bajo", los hermanos, en una prueba de gran esfuerzo, agachados y con los nudillos casi arrastrando por los chinos con los que estaba empedrada la calle, pasan por debajo de uno, dos y finalmente el tercer palo. El silencio, según cuentan los que vivieron la escena, fue absoluto y emocionante ante aquella estampa de penitencia y esfuerzo, que fue inmortalizado con la colocación de un mosaico en dicho lugar. Por todo ello muchos conocen a la Virgen del Dolor con el sobrenombre de "la Virgen de los Palos".

 

Mosaico conmemorativo Virgen de los Palos

 

50 ANIVERSARIO

Imagen Cristo / Imagen Virgen

Característica de los Pasos / Salida Procesional

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