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En
abril de 2000 se mudó de Nueva York a Bruselas. La mudanza a Bruselas
obedeció, según los consejeros de palacio a "que ella y el príncipe tuvieran
el espacio suficiente y necesario para conocerse mejor. Además, de esta
manera ella podrá acercarse a nuestra forma de vida, ya que ignora nuestra
cultura y todavía no domina nuestro idioma. También es fundamental que
comprenda que su futuro junto al príncipe será muy distinto de lo que
fue su vida en la Argentina y en Nueva York. Se trata de dos personas
enamoradas que quieren conocerse mejor y que perciben muy bien que están
frente a una decisión importante que tendrá consecuencias enormes. No
sólo para el príncipe sino también para ella". Al día siguiente, el matutino
holandés De Telegraaf señaló "Máxima ya alquiló un departamento en Bruselas
para estar más cerca del príncipe. Paso previo: gestionó ante el Deutsche
Bank sucursal Nueva York, donde trabaja, su pase a la sucursal Bruselas.
Se acabarán así los incómodos cruces de ambos entre Europa y los Estados
Unidos. ¿Por qué Bruselas y no Amsterdam? Para resguardarlos de los paparazzi.
En Bélgica, Máxima y el príncipe son apenas un hombre y una mujer. Pero
en Holanda, una manía nacional". Otra información señalaba que Máxima
ocupaba un departamento del barrio Elsene, el más elegante de la ciudad,
propiedad de la reina Beatriz, el que fue reacondicionado, y que siempre
estuvo vacío, dado que Máxima pasó a habitar una antigua casona de alrededor
de tres siglos de antiguedad lindera con el palacio Noordeinde, junto
a Guillermo, quien expresó "Es más importante mi felicidad en el amor
que mi felicidad por gobernar el país. Si mi novia, sea quien fuere, no
es aprobada por el Parlamento, renunciaré a gobernar Holanda. Creo que
si una persona no es feliz en la vida, no puede cumplir exitosamente sus
funciones de Estado". Por entonces, Máxima repartía su tiempo entre las
clases de holandés y las de protocolo en una prestigiosa academia situada
a unos ocho kilómetros de la residencia privada del príncipe

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