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Máxima en una fiesta en Buenos Aires, 1997 Máxima Zorreguieta nació el 8 de marzo de 1971. Sus amigas la recuerdan con cariño. "Le decíamos Maxi. Ahora bromeamos y la llamamos Baba, por la forma en que dice by bye, cuando se despide en inglés. Tantos años en los Estados Unidos le reforzaron el acento", cuenta una ex compañera del Northlands, una escuela privada bilingue. Las chicas la recuerdan pero prefieren no hablar. Se crió en Recoleta y su deporte favorito fue el hockey Desde siempre, Máxima supo lo que era la esfera pública. Su padre, Jorge Zorreguieta es un "distinguido hombre de campo", conocido entre sus amistades como 'Coqui'. Conoció los secretos del agro en el campo de su primera mujer, Marta López Gil, en Pergamino. Allí fue presidente de la Sociedad Rural. Jugó al polo en Las Escobas Polo Club y el Pergamino Polo Club, alcanzando un dos de handicap. Tiene siete hijos, tres del primer matrimonio y cuatro del segundo, con María del Carmen Cerrutti Carricart, a quien sus íntimos llaman 'María Pame', Máxima es una de los cuatro. Hoy, Jorge Zorreguieta se desempeña como presidente del Centro Azucarero Argentino y de la Fundación Vasco Argentina Juan de Garay. Se le reprocha su gestión como subsecretario primero y secretario de Agricultura luego hasta 1981, durante el régimen miliar. Algunos recuerdan de entonces la pinta de Coqui. "Hombre de sonrisa gardeliana, ganadora", comenta uno de ellos. "Las empleadas y funcionarios salían a los pasillos de la Secretaría para verlo pasar. Tenía fama de buen mozo y hombre de mundo", cuenta otro. Hoy reside junto a su familia en su departamento de la calle Uriburu y Juncal y dice estar "muy orgulloso de mi hija. Es todo". De ese mismo departamento había salido Máxima -de por entonces 23 años- ocho años atrás. En 1988 había egresado del secundario para ingresar en la Universidad Católica (UCA) para cursar la carrera de economía. En toda su carrera, Máxima tuvo cuatro aplazos alcanzando un promedio de 7. Alternaba el estudio con vacaciones en Mar del Plata primero, en Punta del Este después o temporadas de esquí en Bariloche, siempre junto a sus padres o amigas. "Tiene un estilo impecable", comenta un vecino de Máxima del Cerro Catedral, que la vio crecer y progresar en el esquí. Pero el esquí no es la única debilidad de la muchacha, también ama el polo. "Cuando estaba por llegar el fin de semana, Máxima ya estaba llamando para arreglar para ir a ver algún partido", recuerda el dueño del stud Mumy Bellande, Jorge Bellande.
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