"Queremos
acercar la ciencia a la gente"
Lo afirma Angeles Zorreguieta, hermana de Máxima, que es investigadora
y se especializa en el estudio de bacterias
Dice también
que los científicos son trabajadores y necesitan el apoyo de la
sociedad
Y que admiraba la modestia de Leloir, su director de tesis
Admite que Máxima tiene una ardua tarea
El caso de la investigadora Angeles Zorreguieta, doctora en química,
refleja esa actitud de compromiso para con el país que es a menudo
frecuente entre científicos argentinos: a pesar de haber vivido
los últimos cuatro años en Inglaterra y de tener ofertas
de trabajo en una institución de conocido prestigio, prefirió
volver a casa, a su querido laboratorio de la Fundación Campomar.
Angeles,
de 43 años, es una de las hermanas de Máxima Zorreguieta,
la argentina que en febrero próximo se convertirá en esposa
del príncipe Guillermo de Holanda.
Para la
científica, nada más lejano que el interés por opinar
sobre un romance como éste, casi de película, entre una
atractiva joven argentina y un futuro rey.
Es por
eso que Angeles accede con reticencia (aunque sin dejar de ser cortés)
a brevísimas preguntas sobre el tema y en cambio se refiere con
pasión a lo que más la preocupa: investigar y acercar la
ciencia a la sociedad, únicas alternativas -dice- para salir adelante.
Para ir
tras ese objetivo es que Angeles Zorreguieta coordina una nueva edición
de Campomar Abierto, que se realizará entre las 9 y las 20 del
próximo jueves, día del cumpleaños del doctor Luis
Federico Leloir, que fue director del Instituto de Investigaciones Bioquímicas
de la fundación.
"Queremos
crear conciencia acerca de que el científico es un trabajador y
que necesita apoyo de la sociedad -dijo Angeles a LA NACION-. Durante
ese día puede venir al instituto cualquier interesado en ver cómo
trabajamos. Todos los investigadores estaremos a disposición del
público para responder preguntas, recorrer laboratorios, explicar
nuestros proyectos. Habrá conferencias, visitas guiadas, charlas,
una mesa redonda, la actuación de un coro y una mesa interactiva
sobre genética del gusto, donde los visitantes serán invitados
a probar distintos sabores o sustancias y decir qué son. De acuerdo
con eso y con otras características se los identificará
con un patrón genético y podrán saber a qué
grupo de gustadores pertenecen."
De
viaje por Inglaterra
En 1997,
cuando los hijos mayores de Angeles (Sebastián y Facundo, fruto
de su primer matrimonio con el químico Fernando Galante) tenían
11 y 9 años y la pequeña Ana (hija de la científica
y Adrián Vojnov, su actual marido, biólogo e investigador)
era apenas una beba de 6 meses, la familia viajó a Inglaterra.
"Adrián
había obtenido una beca de la UBA -recuerda Angeles-. Yo busqué
un tema y tuve la suerte de que el profesor Allan Downie, alguien muy
reconocido en el área de microbiología, me aceptara en su
laboratorio del Instituto John Innes Centre, en la Universidad de East
Anglia, en Norwich, a dos horas de Londres. Finalmente, por otras becas
y contratos que fuimos obteniendo, estuvimos cuatro años."
-¿Pensaron
en quedarse?
-Sí,
pero es una decisión difícil de tomar. Pese a que las voces
que venían de la Argentina eran bastante pesimistas, quisimos volver.
Jugarnos el todo por el todo y pelearla acá.
-¿Cuál
es tu tema de trabajo?
-La secreción
de proteínas en bacterias, tanto en aquellos casos en que interactúan
con los organismos que infectan como cuando están libres.
-¿Son
bacterias que infectan plantas?
-Sí,
dos de ellas: la Rhizobium y la Agrobacterium . Pero también trabajo
con Brucella , que infecta animales y produce brucelosis, una de las zoonosis
(enfermedades transmitidas del animal al humano) más difundidas.
Estas bacterias, pese a tener efectos diferentes e interaccionar con organismos
tan distintos, tienen un árbol genético evolutivo muy cercano.
Por lo
tanto, probablemente, funciones que son parecidas en Rhizobium sean similares
en Brucella. Eso sería de gran utilidad para identificar proteínas
que intervengan en la virulencia de esa bacteria y podría servir
para lograr vacunas más efectivas contra la Brucella.
-¿Hiciste
toda tu carrera en la Fundación Campomar?
-Sí.
Comencé a los 25 años. El doctor Leloir fue mi director
de tesis de doctorado. Me acompañó en todo el proceso, aunque
cuando la defendí él ya había fallecido.
-¿Cómo
era Leloir?
-Una persona
afable, sencilla, simple, modesta. Con gran sentido del humor, tranquilo.
Era un placer estar con él en el laboratorio, no ejercía
ninguna presión, daba mucha libertad. En ese momento yo le hacía
preguntas de novata. Y él quizá no estaba muy seguro de
la respuesta. Entonces pensaba, averiguaba y armaba una respuesta que
lo conformaba en un papelito chiquito, escrito con lápiz. Siempre
escribía así.
-¿Quedan
maestros como él?
(Angeles
se toma unos segundos. ) -La personalidad de Leloir era única.
Todos lo extrañamos. Fue muy importante en Campomar y en la ciencia
argentina. Aunque era un período distinto. Ahora se necesita un
impulso más que especial para seguir a tono con otras instituciones
del mundo.
Son
siete hermanos muy unidos
En realidad,
Angeles Zorreguieta no es totalmente hermana de Máxima: tienen
el mismo padre, Jorge Zorreguieta, pero mientras Angeles es hija del primer
matrimonio de éste con Marta López Gil (y tiene dos hermanas,
María y Dolores), Máxima es la hija mayor de Jorge Zorreguieta
y María del Carmen Cerruti, y luego de ella vinieron Martín,
Juan e Inés.
-¿Cómo
recibieron la noticia del noviazgo de Máxima?
-Es un
destino más que especial el que tiene mi hermana Máxima,
y como tal lo vivimos. Es una experiencia más que linda; nos sonreímos,
lo tomamos a bien, pero creemos que tiene una ardua tarea por delante.
-¿Máxima
es consciente de lo difícil que será su rol?
-Sí,
se da cuenta.
-¿Cómo
te lo comunicó? ¿Se encontraron y ella te dijo: "¿Sabés
que estoy de novia con tal ?"
-Sí,
fue medio así. Pero como nosotros no estamos acostumbrados a una
monarquía no le damos la misma importancia, lo tomamos como algo
más liviano .
-¿Vos
y Máxima tienen buena relación?
-Muy buena,
como con todos mis hermanos. Siempre nos mantuvimos muy unidos.
-¿Conociste
al príncipe?
-Sí.
Me pareció una excelente persona, simple, sencilla. Me sentí
muy cómoda. Y, por favor, no quiero contestar más sobre
este tema.
Por Gabriela Navarra
De la Redacción de LA NACION
La Nacion 2 de septiembre de 2001
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