| Diario
La Nación, Cartas de lectores 27 de marzo de 2001 Señor Director: "Pasé siete años de exilio en Holanda durante la época de la última dictadura militar (recordemos que hubo varias). Con el paso del tiempo, muchos de los recuerdos y relaciones de aquel país se fueron perdiendo, esfumando. De repente, en un lapso de pocos días, recibí tres cartas que me llamaron la atención. La primera es de un viejo profesor mío, sociólogo, en La Haya. Se refiere en la carta al "papá de Máxima" Zorreguieta, quien como sabemos anda noviando con Willem Alexander, posible sucesor de la reina Beatrix. Luego de enumerar copiosos datos sobre las complicidades del señor Zorreguieta, padre de la novia, con las violaciones a los derechos humanos de aquella época, reflexiona: "Francamente, como persona -y hay muchos que piensan como yo-, no podría mantener respeto y confianza en una monarquía ni monarca que estuviera asociado a una familia de este tipo con manos sucias". "Otra carta, a los pocos días, de una vieja vecina, vuelve al tema y dice: "Zorreguieta era ministro en los tiempos de Videla y muchos holandeses creen que no debe venir aquí para el casamiento. El es visto como un asesino de guerra". Por último, una tercera carta de una periodista que edita una revista para niños holandeses y que quiere venir a hacer notas sobre cómo se vive en el "país de Máxima". Entre otras cosas que quiere ver (polo, un casamiento, niños mapuches), me pregunta si es posible entrevistar a Videla. Cuando pregunto por qué, me responde que quisiera preguntarle: "1) ¿Cómo explica usted a sus nietos por qué usted se encuentra en la cárcel? "2) ¿Cómo es su vida en la cárcel? "3) Al senor Zorreguieta, ¿se lo recuerda como ministro fiel y entusiasta del gobierno militar de entonces? ¿Cual fue su mérito mayor? "4) ¿Si viviera por segunda vez en la Argentina en similar situación que la de los años 70/80, haría lo mismo como líder de la junta militar? "El sociólogo holandés termina preguntándome cómo se ven estas cosas en la Argentina, si hay mucho interés, mucho debate, si es un tema controvertido y se vuelve un símbolo de las profundas brechas que se abrieron en el país. Me pongo a pensar y sólo recuerdo notas en la revista Caras. Pienso también en cuántos símbolos de cuántas brechas tenemos. Pienso en lo que muchos dicen por aquí acerca de que la hija de Zorreguieta no tiene la culpa de lo que hizo su padre. Pienso en otros ministros y funcionarios de la dictadura que hoy vuelven a salvarnos nuevamente del caos. Pienso en que el príncipe Bernard (marido de la reina Juliana) fue criticado por corrupto en el escándalo de la Lockerheed y que el príncipe Claus también fue atacado por ser miembro de la juventud hitleriana. Pienso que tal vez aquí no hay debate porque Máxima se va a Holanda y el problema es de ellos. Pienso en las sociedades con firmes convicciones democráticas y con memoria. Pienso en la importancia de que exista sociedad civil. Pienso, pienso, y no sé qué responder a esas cartas." Andrés Thompson DNI 11.673.186 |
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