Beatrix, Klaus y sus hijosAnterior | Inicio | Siguiente |
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Diario Clarín, 19 de febrero de 2001 "POLEMICA EN HOLANDA" Especulaciones en torno a la "princesa" argentina La llegada de Máxima Zorreguieta obligó a la Casa Real a cambiar su política de comunicación MARIA LAURA AVIGNOLO. Londres. En una inusual declaración, la familia real holandesa anunció que el príncipe Johan Friso —segundo en la línea de sucesión de los Orange— no es homosexual. Johan es banquero, trabaja en la multinacional Goldman Sachs en Londres y está harto de los rumores que lo consideran gay. Pero la desmentida de la Casa de los Orange se debe a la posibilidad de que Johan sea el futuro rey de los Países Bajos porque el verdadero heredero se vería forzado a renunciar al trono por amor a una argentina: Máxima Zorreguieta. "El príncipe Johan Friso está harto de estos rumores. El no es homosexual. Es heterosexual. El príncipe considera enervante ser nominado algo que no es", explicó el vocero real, Eef Brouwers, a los medios de prensa. La explicación del vocero sirvió para aumentar las especulaciones que su hermano y heredero, el príncipe Willen-Alexander deberá renunciar al trono si decide casarse con la argentina Máxima Zorreguieta. Los súbditos holandeses no perdonan el pasado dictatorial de Jorge, su padre, el ex secretario de Agricultura de la Junta Militar del general Jorge Rafael Videla y, se especula, el Parlamento no autorizaría el casamiento. Máxima conoció al príncipe en Nueva York dos años atrás, se mudó a Bruselas para estar más cerca y en el pasado setiembre se oficializó su romance con el consentimiento de la reina Beatriz, que recibió a sus padres en el palacio sin publicitarlo. El príncipe pasó el fin de año con la familia Zorreguieta en una posada de la Patagonia. Pero es el Parlamento holandés quien debe autorizar formalmente el casamiento. Los partidos de coalición del gobierno no están dispuestos a tener como reina a la hija de quien consideran un cómplice del "genocidio que ocurrió en la Argentina", donde desaparecieron 30.000 personas durante la "guerra sucia". Para que la boda se concrete, el Parlamento deberá aprobar una ley especial y ningún diputado está dispuesto a aceptar que la reina Beatriz comparta la ceremonia con el padre de la novia. Algunos legisladores han sugerido como alternativa que Máxima pida a su padre que no concurra a al casamiento y que ella haga una declaración a sus futuros súbditos de sus convicciones democráticas y rechazando públicamente el rol de su padre en la dictadura. En Londres, donde viven muchas de las amigas de Máxima cercanas a la realeza británica, no consideran a la idea descabellada. Pero la autocrítica de la joven argentina debería ser lo suficientemente profunda como para contentar a todos los holandeses, sin desmerecer afectivamente a su papá. Además, ella es católica y su novio, de una familia fervorosamente protestante. Como no se puede conformar a todo el mundo, al mismo tiempo, la heterosexualidad del príncipe Johan Friso ha desencantado a la enorme comunidad gay holandesa."Yo no soy un pro royal pero el es realmente buen mozo. Lamentablemente tenemos que decir que es un saludable heterosexual", dijo un gay al diario holandés De Telegraaf. Otra de las posibilidades que se manejan, por último, es que la sucesión recaiga en el príncipe Constantijn, el tercero y más joven hijo de la reina Beatriz. El se casará en mayo con la hija del muy respetable ministro de Agricultura holandés.
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