| "Siempre
se es fruto de un arbol real"
Por las venas del novio correra toda la sangre de las mas celebres monarquias europeas, pero su flamante prometida tiene mucho abolengo que aportarle a la dinastia de los Orange, mas del que Grace Kelly ofrendo al principado de Monaco cuando Rainiero la desposo. Aunque los subditos holandeses aun no lo saben, del arbol genealogico de Maxima Zorreguieta cuelgan nombres ilustrisimos, emparentados directa e indirectamente con las casas reales mas antiguas del mundo, e incluso con la misma de la que pronto formara parte. Claro que este ingrediente no contribuyo en absoluto para que Guillermo Alejandro solicitara su mano, hecho que lo enaltece, teniendo en cuenta que la estrategia sentimental de los soberanos ha sido siempre el matrimonio por conveniencia, cosa de mantener la empresa y el linaje a salvo de plebeyos y caza fortunas. En esta ocasion, no es dificil adivinar os motivos por los cuales el pelirrojo heredero cayo rendido a sus pies. Ella es bonita, le sobra gracia y, ademas dicen que sabe donde y como invertir los ahorros, lo que la convierte en un partido inmejorable; algo mas que prestancia de 'lady' casadera para foto de revista del corazon. Maxima es una mezcla muy argentina de sangre vieja y nueva. En principio lo 'viejo' desciende por la linea paterna y e remonta varios siglos atras, hasta Alfonso XI, que antes de morir a causa de la peste negra goberno Castilla desde 1312 hasta 1350. De este caballero descienden todas las monarquias europeas que reinaron en el Viejo Continente hasta la estrepitosa caida de algunos tronos. Entre los numerosos retoños que salieron de esa rama esta Juan de Melo Coutinho, llegado a Buenos Aires a poco de haber sido fundada. De la progenie de este hombre sale Maxima Bonorino, casada con don Amadeo Zorreguieta, abuelos de la futura princesa de Orange Los Zorreguieta son de pura cepa vasca, y aparecen registrados por primera vez en pleitos conservados en el archivo de Oñate, hacia 1496. Casi dos siglos despues, en 1790, Juan Antonio de Zorreguieta Gamboa cambio el paisaje de su tierra por la provincia de Salta y, tal vez por comodidad, escribio su apellido con s. Llevaba el mismo nombre que su padre, ambos nacidos en Guipuzcoa, el corazon del Pais Vasco, donde crecen las legumbres, los nabos y los castaños. Fue a los hombres de esta zona a los que en el siglo XVI el rey Carlos V les habria concedido la gracia de la hidalguia universal, gracia sobre la que aun discuten los genealogistas de todo el mundo. Un hidalgo, entonces, era un noble español con titulo o sin el que habia alcanzado esa categoria juridica por pertenecer a una determinada familia o por prestar servicios en causas publicas. A cambio, obtenia el beneficio de no 'pechar'; es decir, de no pagar impuestos. Los Sorreguieta habrian probado su nobleza por primera vez en 1726, segun consta en el arbol confeccionado por Narciso Binayan Carmona. El
asunto es que Juan Antonio fue un prospero comerciantes salteño, tuvo
hijos, y tambien fue abuelo. Uno de sus nietos, Mariano, obtuvo el cargo de
concejal, escribano de gobierno, senador provincial, director del correo y
tambien fue un destacado historiador de la norteña provincia. Pero
Jesus y Mariano tuvieron siete hijos. Uno de ellos se llamo Amadeo, intendente
de la ciudad de Mendoza y ministro de Obras Publicas de la provincia. Amadeo
tomo por esposa a Maxima Blanca Bonorino, que ya hemos dicho, tiene probados
vinculos con la vieja realeza, pero por ambos lados. La ruta sanguinea que,
se presume, emparienta a Maxima y Guillermo es un verdadero intringulis de
gente, pero vale mencionarlo dada la importancia del caso que nos ocupa.
El tiempo no diluye el parentesco, al contrario, lo depura. En ese sentido, Maxima sigue perteneciendo a una familia hidalga, y nadie deberia tratarla de plebeya, mucho menos de burguesa. Ni la norteamericana Wallis Simpson tuvo la suerte de contar con una categoria semejante, que tal vez hubiera servido para conservarle la corona a su marido, el desangelado principe Eduardo, aunque ya se sabe que el no abdico por ella, sino por su aficion a la ideologia nazi. Con todo, y con tanto a su favor, algunos genealogistas españoles y americanos ven con malos ojos el matrimonio de Maxima y Guillermo. Pero tampoco aprueban la union de Gustavo de Suecia con la brasileña Silvia, ni la del principe Henri de Luxemburgo con la cubana Mariana Mestre. El argumento de estos supuestos eruditos es que ninguna de las damas americanas es dinasta, es decir, no pertenecen a dinastias reinantes. Sin duda, se trata de una sutileza pasada de moda, felizmente para las chicas Revista La Nacion, 26 de agosto de 2001
ver el arbol genealogico de maxima
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