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Tras
su compromiso con Guillermo de Holanda
Máxima y Guillermo fueron el centro de atención en la boda de su futuro cuñado, el príncipe Constantijn LONDRES (De nuestra corresponsal).- Los holandeses tuvieron el 19 de mayo dos razones de peso para festejar: una boda real y el cumpleaños de quien se ha convertido en la mujer más fotografiada en su país, Máxima Zorreguieta. El más joven de la familia real holandesa, el príncipe Constantijn, de 31 años, contrajo matrimonio civil con la hija del ministro de Agricultura holandés Laurentien Brinkhorst, de 34 años. La ceremonia fue conducida por el alcalde de La Haya, transmitida por radio y televisión y presenciada por la reina Beatriz, su esposo, el príncipe Claus, el abuelo de los novios, el príncipe Bernhard y por el príncipe heredero Guillermo Alejandro y su famosa novia argentina. Muestras de cariño Máxima, vestida con un sobriosísimo traje de falda y chaqueta celeste pálido, acaparó involuntariamente la atención cuando varios de los invitados al acto decidieron acercarse para felicitarla por haber cumplido ayer 30 años. La joven respondió con efusivos abrazos y no dudó incluso en sacarse el enorme sombrero que lucía -como el protocolo lo impone en este tipo de ocasiones- al notar que estorbaba las muestras de cariño. Este simpático incidente con Máxima fue la única dosis de color en una ceremonia que no se apartó en nada del trámite habitual seguido por la mayoría de los ciudadanos holandeses que deciden contraer matrimonio. Ante la realeza europea Más lujo y pompa probablemente se podrán ver mañana en las calles de la capital holandesa, cuando Constantijn y Laurentien confirmen sus lazos durante un servicio religioso al que se han invitado más de mil personas. La lista de sangre azul incluye al príncipe japonés Akishino, el exiliado rey griego Constantino (padrino del novio) así como al príncipe belga Felipe y la princesa sueca Victoria. El benjamín de la familia real holandesa, sin embargo, nunca ha sido proclive a las grandes fiestas. De profesión abogado, Constantijn se enamoró de su novia trabajando como asesor en temas de inmigración en la Comisión Europea (el padre de Laurentien fue eurodiputado durante más de una década). El muchacho ya conocía a la joven porque su madre fue a la misma escuela primaria que la reina. Las ahora consuegras son amigas inseparables desde hace años. Durante una entrevista televisiva esta semana, Constantijn confirmó que no tiene la "más mínima intención" de acceder al trono (está tercero en la línea de sucesión) y anunció que instalará su hogar en Londres por razones laborales tanto de él como de su novia, una reconocida experta legal y de relaciones públicas. En el El 30° cumpleaños de la novia del príncipe Guillermo, Máxima Zorreguieta recibió de regalo el pasaporte holandés Es un requisito necesario para entrar en la Casa de Orange. El 17 de mayo en La Haya el presidente de las dos Cámaras parlamentarias, Jeltje van Nieuwenhoven confirmo la entrega en mano por parte de la reina Beatriz a Maxima Zorreguieta, del pasaporte holandes como regalo de su cumpleaños numero 30. La joven, que ya ha cautivado a sus futuros súbditos hablando holandés a la perfección, cumplió 30 años el mismo día de la celebración del matrimonio civil del miembro más joven de la familia real, el príncipe Constantijn. El trámite de naturalización de Máxima tomó sólo unos pocos meses -cuando normalmente suele demorar más de un año- a raíz de su condición de futura princesa de la Casa de Orange. El proceso de naturalización fue acelerado ante la necesidad de que se concretara antes del receso veraniego europeo, de modo que el Parlamento holandés pueda decidir definitivamente si autoriza o no su matrimonio con el futuro rey holandés tan pronto comience a sesionar, a mediados de septiembre próximo. Para ingresar en la real Casa de Orange es requisito sine qua non contar con la nacionalidad holandesa. Esto no implica necesariamente el abandono de la ciudadanía de origen, (en este caso la argentina) aunque éste es un tema que el primer ministro holandés Wim Kok dijo a La Nación que será analizado en los próximos meses. La boda no se concretará hasta principios del año próximo LA NACION 18/05/2001 | |
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Bautismo
oficial de Máxima en la realeza |
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Pasó
el debut con honores
Llegó del brazo de Guillermo a la catedral de St. Jacobs Allí esperaban la familia real holandesa y otros monarcas LONDRES.- Con el sol reflejando sobre el oropel de los carruajes, trompetas y campanas sonando al viento y vitoreada por una cariñosa multitud, Máxima Zorreguieta pasó ayer con honores su "bautismo de fuego" en el mundo de la realeza internacional. Lo hizo al asistir, del brazo de su novio, el príncipe heredero Guillermo Alejandro, a la boda religiosa del más joven de la familia, el príncipe Constantij. Todo comenzó exactamente a las 10.30 cuando Máxima, vestida con un clásico tailleur de seda bronce dorado y una capelina al tono, salió acompañada por Guillermo Alejandro del Palacio de Noordeinde para abordar -tras una inclinación de cabeza en protocolar saludo de cortesía al jefe de la guardia real- un carruaje cubierto que los condujo por las embanderadas calles de la capital hasta la catedral de St. Jacobs. La reina Beatriz, su esposo, el príncipe Claus; el abuelo, el príncipe Bernhard y los padres de la novia, el secretario de Agricultura holandés Laurens Brinkhorst y su esposa, los seguirían segundos más tarde en otros coches a caballo, al igual que las damas y niñas de compañía ataviadas de color amarillo desde los zapatos hasta las tiaras de flores en sus cabezas. Los últimos en partir fueron Constantij y Laurentien, radiante en su elegante vestido de novia blanco con 3,65 metros de cola diseñado por el modista belga Edouard Vermeulen. En la iglesia los esperaba toda la nobleza holandesa así como el príncipe japonés Akishino, el exiliado rey griego Constantino (padrino del novio), el príncipe belga Felipe, la princesa sueca Victoria, el príncipe inglés Eduardo y su esposa la duquesa de Wessex Sophie Rhys-Jones y representantes de las monarquías de Jordania, Liechtenstein, Luxemburgo y hasta de casas no reinantes como las de Bulgaria e Irán. Diferentes tradiciones Una reflexiva Máxima siguió con seriedad las dos horas de ceremonia religiosa, quizá consciente de que en breve será ella la protagonista de otra -aún más espectacular- boda real. La ocasión sirvió para subrayar las diferencias que existen entre las tradiciones del rito protestante holandés y las de otros credos cristianos cuando se trata de oficiar un matrimonio. La novia, por ejemplo, llegó al altar directamente del brazo del novio, lo que significa que no fue conducida ni entregada por su padre, como es habitual en las ceremonias católica y anglicana. Esto seguramente ayudará en su momento a Máxima a soportar mejor la ausencia de su padre, Jorge Zorreguieta, quien se ha visto obligado a abstenerse de asistir a su boda a raíz de su pasado como secretario de Agricultura del régimen de Jorge Rafael Videla. La pareja tampoco pasó la ceremonia de pie sino sentados en dos sillas en la nave central de la iglesia, decorada con una alfombra roja. Sólo se acercaron al pastor que ofició el servicio para pronunciar el tradicional "Sí, quiero" y recibir los anillos de su mano, por cuanto no había padrino ni madrina para acercarlos. El servicio, animado por música de Vivaldi, Mozart, Bach y Gustav Holst, concluyó con la entrega al novio de una biblia bendecida por el prelado. La familia real abordó entonces sus carruajes para regresar al palacio de Noordeinde saludando al público en el camino mientras los 1100 invitados hacían el mismo trayecto, más pragmáticamente, en una serie de ómnibus. Miles de súbditos, algunos engalanados con trajes típicos de distintas provincias holandesas, otros con enormes sombreros naranjas en forma de corona, estallaron en jubilosos gritos cuando los recién casados aparecieron en el florido balcón del palacio acompañados exclusivamente por sus padres. Dos besos sentidos de la joven pareja y unos cuantos saludos sirvieron para poner fin a la escena, digna de un cuento de hadas. Por Graciela Iglesias, Corresponsal en Gran Bretaña (Diario La Nacion, domingo 20 de mayo) |
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En
Holanda quieren que Máxima sea reina |
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LA HAYA (DPA).- La mayoría de los holandeses prefiere que la argentina Máxima Zorreguieta se convierta en reina y no en princesa cuando su futuro esposo, el príncipe Guillermo Alejandro, suceda a su madre en el trono, según una encuesta que publica el diario Algemeen Dagblad. En medio de la controversia por los títulos generada tras el anuncio de la fecha de boda, un 54 por ciento de los encuestados consideró que Máxima, que se casará con el príncipe el próximo 2 de febrero, debería asumir el título de su marido cuando éste se convierta en monarca. Un cuarto de los entrevistados, en cambio, dijo preferir que la joven sólo llegue a convertirse en princesa. De acuerdo con la ley holandesa, el cónyuge del soberano no tiene una posición preestablecida en la Constitución. El príncipe Claus, marido de la actual monarca y padre del príncipe heredero, mantuvo el título de príncipe después de la asunción de Beatriz como reina. Sin embargo, las esposas de reyes anteriores recibieron el título de reinas. Según informó el Algemeen Dagblad, dos partidos políticos, el D66 y el VVD, promovieron una medida para que Máxima no reciba el título de reina cuando Guillermo Alejandro suceda a su madre, Beatriz, en el trono. Aducen que si Máxima llevara ese título, se podría tener la impresión de que tendrá la misma posición que sostuvieron las reinas Guillermina, Juliana y Beatriz. A pesar de la posición de los dos partidos, sus seguidores parecen preferir que la joven argentina se transforme en reina. Según el sondeo, el 63% de los partidarios de VVD y el 42% de los afiliados a D66 aceptarían que reciba el título de reina. El Parlamento deberá debatir justamente el título y la posición de la futura esposa del príncipe Guillermo Alejandro el próximo 3 de julio. Entonces, las cámaras deberán aprobar además el matrimonio, según lo dispone la Constitución. Por otra parte, un 67 por ciento de los encuestados opinó que Máxima debería poder mantener su fe católica, a pesar de que la casa real holandesa es mayoritariamente protestante. Un once por ciento, en cambio, reclamó que se convierta a la fe de la iglesia reformada holandesa. Desde que el príncipe y su novia se comprometieron en marzo, la opinión pública y los políticos debatieron las dos cuestiones. La boda en sí, en cambio, ya no se discute desde que el padre de Máxima desistió de asistir por la controversia que se generó a su alrededor por ser un ex ministro de la última dictadura militar argentina (1976-1983). (Diario La Nación, sabado 26 de mayo de 2001) |
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