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Máxima
Zorreguieta
En Holanda ya es como Lady Di
Su imagen ya es marca registrada
entre los holandeses. Se venden videos, libros, calendarios y hasta cucharas
de plata con su cara. Las mujeres le imitan el estilo, y el pueblo y los fotógrafos
la siguen a sol y a sombra. Ella, mientras tanto, prepara su boda.
En
Holanda, un país muy futbolero –dos veces subcampeón del mundo y dividido
por los colores del Ajax y el PSV Eindoven (el Boca-River holandés)–
los argentinos ya no somos más asociados a Diego Maradona. En el reino de
la Naranja Mecánica (tal el apodo que le dan a la selección holandesa),
Máxima destronó al astro mundial del fútbol argentino. Cuando por la calle,
en la recepción de un hotel o en el taxi uno dice ser argentino, el nombre
de Máxima viene acompañado por una sonrisa y un obligado comentario del tipo:
“Nuestra princesa”.
El furor holandés por la argentina es imparable. Tanto que ya salieron libros,
videos y hasta cucharas de plata con la cara de la royal criolla que se agotan
en cuestión de horas. Su nombre es marca registrada en el reino y sus movimientos
son seguidos por los paparazzi, al mejor estilo Lady Di.
Cada vez que Máxima aparece en la tapa de una revista, duplica las ventas.
Vilma Naaninja, editora de la revista Privé (con una tirada de 400 mil ejemplares
semanales), cuenta: “En la edición especial del compromiso vendimos
tres veces más de lo que estamos acostumbrados. Su imagen es muy fuerte para
nosotros. Para las mujeres, ella es un ejemplo de estilo”, explica.
A tal punto que en una de las ediciones del año pasado, la revista acompañó
la edición con una pashmina, idéntica a la que Máxima lleva con frecuencia.
“¿El resultado? Increíble. Vendimos cerca de un millón de ejemplares”,
dice Naaninja.
MAXIFUROR. En una última encuesta realizada al pueblo holandés, les preguntaron
a los ciudadanos a qué miembro de la casa real les gustaría conocer. Ni la
reina Beatriz ni el príncipe Guillermo Alejandro fueron de la partida. El
80 por ciento de los encuestados eligió a Máxima. “La monarquía estaba
dormida y ella la despertó”, explican los que saben de realeza.
Pero el pueblo va más allá. Para la gente, Máxima no sólo desacartonó a la
monarquía, sino que logró levantar la imagen de su futuro rey: antes del noviazgo
con la argentina, muchos holandeses comparaban a su príncipe heredero con
Alberto de Mónaco describiéndolo como “demasiado soft”,
opuesto al deseo de un rey con personalidad que ellos anhelaban. Ahora, dicen
que Máxima le dio mucha seguridad y afirmó su personalidad, y piensan que
“Guillermo Alejandro será un gran rey gracias a Máxima”.
Dicen que el príncipe está perdidamente enamorado de la argentina, a tal punto
que hace seis meses, cuando ella se mudó al Palacio Huis ten Bosch
(Casa en el Bosque) para aprender de cerca cuestiones reales al lado de su
suegra, la reina Beatriz, el príncipe dejó su departamento de soltero en el
Palacio Noordeinde y volvió a la casa materna para estar junto a su
novia.
DETALLES DE LA BODA. El 2 de febrero, día de la boda real, promete ser una
fiesta nacional en Holanda, la más grande e importante después de la guerra.
El protocolo indica que el casamiento –civil y religioso– será
el mismo día. La ceremonia civil comenzará a la mañana (todavía no se ha fijado
el horario) y estará a cargo del alcalde de la ciudad. ¿El lugar elegido?
La famosa Beurs van Berlage (antigua Bolsa de Comercio), convertida hoy en
centro cultural y utilizada para exposiciones y conciertos. Fue elegida por
su ubicación (en pleno corazón de Amsterdam, a dos cuadras de la Plaza del
Dam), y por sus dimensiones (tiene un salón para mil personas, importante
si se tiene en cuenta que a la boda vendrán todos los royals del mundo). Después
de la ceremonia civil, la pareja dará un paseo en la carroza real –hecha
en madera y oro y con los asientos que llevan impresos el escudo imperial:
dos leonas coronadas con una medalla en el centro– para saludar al pueblo.
En carroza llegarán hasta el Palacio Koninklijk, en la plaza del Dam.
LA IGLESIA. En el Palacio, Máxima y Guillermo descansarán por unas horas y
la novia aprovechará para cambiarse de ropa (el traje civil por el vestido
de novia) en el departamento privado que la Reina tiene en el segundo piso.
Se estima que al mediodía, los novios cruzarán nuevamente en carroza hasta
la Nieuwe Kerk (Iglesia Nueva), donde el pastor Niko ter Linden (el mismo
que celebró el servicio religioso el día del cumpleaños número 60 de la reina)
los casaría. La iglesia tiene detalles que la distinguen de todas las demás:
el púlpito de madera (lo más importante en un templo protestante, ya que el
sermón es lo esencial en este culto) fue íntegramente tallado a mano durante
quince años por el artista Albert Vinckenbrinck en 1640. Además hay un gran
órgano adornado con querubines de madera marmolada y ángeles, y espectaculares
candelabros de tres pisos. Si hoy cualquier turista visita la iglesia, verá
que está siendo renovada para la boda real.
LA FIESTA. Será en el Palacio Koninklijk, más conocido como Palacio Real,
y por la tarde. El lugar fue construido en el siglo XVII cuando Amsterdam
era el centro comercial más importante del mundo y reflejaba entonces el poder
y prestigio de la ciudad. Hoy, la familia real lo utiliza para actos oficiales
y para alojar a invitados de otras monarquías. Allí, la reina tiene un departamento
que en realidad ocupa en contadas ocasiones, ya que su castillo de La Haya
queda muy cerca de allí. Mientras el Palacio no es utilizado, está abierto
al público. Se sabe que la fiesta será en la majestuosa Burgerzaal, conocida
como Sala de los Ciudadanos, de 30 metros de altura, con pisos de mármol,
inmensas arañas con caireles de cristal y ventanas de vidrio veneciano que
dan a patios internos.
La vajilla que se utilizará ese día es de la colección de mesa y plata de
la familia real y consta de platos de porcelana con bouquete y el escudo nacional
de armas pintados en oro, cubiertos de plata con el monograma de la corona
y copas de cristal con estrellas decoradas, una corona de oro y un monograma
azul de la reina Guillermina. Aunque todavía se están revisando los últimos
detalles (en esto colaboran la reina, gente de protocolo de la corona y, en
menor escala, Máxima) se sabe que la boda será así, sin mayores sorpresas,
dentro de un circuito de tres cuadras para que el pueblo pueda participar
de la fiesta junto con los protagonistas. Lo único que por ahora parece ser
el secreto mejor guardado de la corona es el lugar elegido por los novios
para pasar su luna de miel.
VACACIONES REALES. Mientras los holandeses esperan con gran ansiedad el casamiento,
Máxima no hace más que soñar con sus próximas vacaciones. Es que la royal
argentina está por estos días ocupadísima (y muy estresada, según dicen allegados
a la corona) con sus estudios de política, economía, sociedad y cultura holandesa.
Se entiende: la joven debe llegar al 2 de febrero con todos los conocimientos
del país y sus costumbres como si fuera una holandesa más. Pero el sábado
21 de agosto empieza un merecido descanso con toda la familia real holandesa
–la reina madre, su novio el príncipe y los hermanos de éste–
en la casa de playa que el príncipe Bernardo (abuelo de Guillermo Alejandro)
tiene en Puerto Ercole (Italia). Allí, Máxima podrá relajarse a bordo del
crucero familiar Elefante Blanco como una verdadera royal, a la espera del
futuro que le vaticinó su suegra, la reina Beatriz, en “una jaula
de oro”.
por María Calatayud
revista Gente, Martes, 1 de Enero de 2001 |
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