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En
apenas dos días, Máxima Zorreguieta dejará atrás
su pasado plebeyo para convertirse en princesa. Toda Holanda se prepara para
un hecho trascendente en la historia de su monarquía y las celebraciones
empezarán hoy mismo. A las 18.30, hora local (14.30 hora argentina),
el príncipe heredero Guillermo Alejandro y su prometida serán
agasajados con una gran cena en el Palacio Real del Dam, que será la
residencia de la familia real durante los festejos.
Uno
de los secretos mejor guardados por el Servicio de Información holandés
es la lista de invitados al agasajo, que será de carácter estrictamente
privado. Guillermo y su novia argentina recibirán a sus huéspedes
en el imponente Palacio Real de Amsterdam, construido a mediados del siglo
XVII. El edificio fue el ayuntamiento de la ciudad hasta que Luis Bonaparte,
hermano de Napoleón, se instaló allí como rey en 1808.
Luego se convirtió en residencia oficial de la Casa de Orange y se
lo reservó para las ceremonias reales.
La
recepción que iniciará los festejos se llevará a cabo
en la majestuosa Sala de los Ciudadanos. Con sus pisos de mármol, sus
arañas con caireles instaladas a pedido del propio rey Napoleón,
esta sala solía ser el punto de encuentro de los habitantes de Amsterdam.
Esta vez, será el escenario perfecto para una cena privada con los
mismísimos novios como anfitriones.
Las
celebraciones continuarán mañana al mediodía: Guillermo
y Máxima, acompañados por familiares y amigos, asistirán
a un concierto de la Orquesta Real de Amsterdam en el Concertgebouw. El pueblo
también tendrá su fiesta, organizada por el Comité Nacional
de Orange y la Comuna. Será a las 19.45, hora local, en el gigantesco
estadio Arena, del club Ajax de fútbol.
Las
50.000 personas que pagaron 45 euros (unos 39 dólares) para asistir
al gran evento en el Arena podrán disfrutar de un espectáculo
especial. Actuarán el Ballet Nacional, con fanfarrias procedentes de
las doce provincias holandesas, y los grupos más representativos del
pop de ese país. Por supuesto, también podrán ver de
cerca a su mimada pareja real.
Aunque
el gran día será el sábado. En un programa infantil de
la televisión holandesa, Máxima Zorreguieta confesó que
su gran temor es pisar el vestido y enredarse. Sin embargo, cada uno de los
pasos que dará la pareja real ya está perfectamente programado
y ensayado para evitar contratiempos.
La
agenda oficial marca que a las 10.15 de la mañana empezará la
ceremonia civil, que se hará en la antigua Bolsa de Comercio de Amsterdam.
Se trata de un edificio construido en 1903 por el arquitecto Hendrik Petrus
Berlage. Allí los novios darán el "Ja, ik wil" (Sí,
quiero) ante el alcalde de la ciudad. Entre los 600 invitados habrá
representantes de otras familias reales y de gobiernos de países de
todo el mundo.
Una
de las testigos de la boda, por expreso pedido de Máxima, será
la reina Beatriz de Holanda. Dicen que con este gesto quiso agradecerle a
su futura suegra el apoyo que le prestó desde que Guillermo y ella
hicieron pública su relación. Los otros testigos serán
Martín e Inés Zorreguieta, hermanos de la novia, su tía
y madrina Marcela Cerruti, y dos amigas argentinas, Samantha Deane y Valeria
Delger.
Las
revistas del corazón europeas revelaron que a Máxima y la reina
Beatriz las une una estrechísima relación. Es más, aseguran
que comparten joyas y eligieron juntas el vestido de novia, un diseño
de Valentino sobre el que se conserva estricto secreto.
La
ceremonia religiosa será entre las 11.30 y las 13 en la histórica
Nieuwe Kerk, una iglesia que data de 1408. Aunque la boda se hará por
la Iglesia Reformada Holandesa, a pedido de Máxima el cura católico
Rafael Braun, amigo de los Zorreguieta, leerá una oración y
un pasaje de la Biblia en español. Esto será una concesión
dentro del protocolo: el resto de la boda se celebrará en holandés.
Ya
convertida en Su Alteza Real Máxima Zorreguieta, Princesa de Holanda,
Princesa de Orange-Nassau y Señora de Van Amsberg, la flamante esposa
y el príncipe Guillermo Alejandro recorrerán el centro de Amsterdam
en una carroza dorada. El carruaje fue construido en 1898 y, desde 1901, se
usa para todas las bodas reales. El paseo concluirá alrededor de las
13.30 en el palacio Real, donde la pareja saludará al pueblo desde
el balcón. Después habrá una fiesta privada, lejos de
los ojos de los periodistas y de las cámaras.
A
pesar de que este promete ser el día más feliz de su vida, Máxima
no podrá disfrutarlo a pleno. Su padre, Jorge Zorreguieta, cuestionado
por su participación como funcionario de la dictadura militar, no fue
invitado al casamiento.Tanto él como su madre, María del Carmen
Cerruti, lo seguirán en directo desde el Palacio Sans Souci, el lugar
elegido por la Embajada de Holanda para los festejos en Buenos Aires. Máxima
adelantó que piensa salirse del protocolo para llamar a sus padres
entre ceremonia y ceremonia.
Si
bien el sábado será un día de fiesta en toda Holanda,
el gobierno aclaró que no será declarado feriado nacional por
la boda.
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